
La era en que nos tocó vivir es de un consumismo que a veces se sale de control: consumo de cosas, de datos, de imágenes, de información... Tanto que a veces la creatividad se queda en segundo plano.
¿Te ha pasado que de pronto caes en la cuenta de que consumes más de lo que creas? El fácil acceso a través del internet y las redes sociales a tanta información de todo tipo nos hace en ocasiones perder el control de lo que permitimos que entre a nuestra mente.
El consumo de información está bien, siempre y cuando no afecte a nuestra capacidad creativa. El problema surge cuando creemos que hemos hecho el trabajo simplemente por ver un tutorial en tal o cual disciplina.
Estamos hechos para crear, esa es nuestra naturaleza, y es por eso que nuestra alma empieza a quejarse si dejamos que pase mucho tiempo sin practicar esta virtud. Esas quejas pueden traducirse en un malestar por tanto consumo o la sensación de que nuestra vida está en caos y estamos hambrientos de claridad y enfoque.
En este episodio te platicamos un poco cómo sentimos nosotros el exceso de información y cómo hacemos para volver al buen camino de la creatividad por encima del consumo.