¿Qué movimiento habita esta represión? El ritmo cardíaco baila con la tensión. El cerebro se congela en una idea: la rabia. Desfogada, veloz e incomprendida, autodestruye nuestras entrañas. Sujeto que ante su propia vulnerabilidad, quiere huir de la masa... pero, si el actante odia el mundo, ¿quién es el público? ¿Y quién, es él?