Esta es una larga historia donde cuento poco a poco como me convertí en una Maid sexual totalmente entregada.
Te recomiendo comenzar a leer este relato por el principio (pulsa aquí para ir al primer capítulo).
También puedes acceder de forma organizada y rápida a todos los capítulos si pulsas aquí.
Cuando termine todos los capítulos comenzaré a reescribir esta misma historia en forma de novela e intentaré publicarla en físico (lo que viene siendo un libro). Es uno de mis objetivos marcados en Patreon si llegábamos a 100$, gracias por vuestro apoyo.
CAPÍTULO 16
EL ÚLTIMO DIA
Si todo iba bien, si todo seguía así… Charlotte iba a contratarme como empleada en su mansión. Solo quedaba un día de lo que ella llamaba ‘’periodo de prueba’’, incluso antes de volver a casa el día anterior me dio el contrato para que lo leyese y lo firmase si veía que todo estaba correcto.
Era un contrato de empleada de la limpieza y no tenía nada de especial, excepto los 2500€ netos que cobraba al mes. ¿Cómo podía tener Charlotte tanto dinero? La verdad es que le veía trabajando bastante pero no sabía de que trabajaba.
El tema del contrato era lo que me debería tener… ¿preocupada? ¿Ilusionada?... pero no podía dejar de pensar en otra cosa distinta; mi último día de prueba en aquella casa, y es que en esta ocasión Charlotte me había avisado días antes en qué consistiría esa prueba.
Era la primera vez que sabía con anterioridad lo que me esperaba en esa casa y lo que Charlotte tenía preparado para mí me tenía muy excitada.
Según ella esta vez yo podía elegir el día para ir a trabajar a cambio de pasar allí un día completo, incluso podía dormir en la mansión. Después, todos los empleados estarán esperándome en el salón y yo podré hacer lo que quiera con ellos, es decir, yo seré Charlotte por un día.
Según ella puedo hacer lo que quiera con ellos, puedo montar una orgía o puedo tener sexo con todos de uno en uno, también puedo ordenarles tener sexo entre ellos o hacer las tareas del hogar como suelen hacer normalmente.
La idea de tener a tantas personas para mí me tenía excitadísima, pero aun no os he contado lo mejor, Charlotte también será uno de los empleados para esta ocasión.
Cuando Charlotte me contó la idea tardé muy poco en decirle un día, sabía que el sábado era la mejor opción para mí, pero se lo dije un miércoles, por lo que la espera se me hizo eterna, no podía parar de masturbarme pensando en lo bien que podía llegar a pasármelo.
Pasaban los días y mi mente se llenaba de ideas para follar con ellos. ¿Sexo todos a la vez? ¿Tener sexo en el jardín o en la piscina? ¿Tener sexo con varias personas a la vez? Lo mejor de todo es que podía cumplir todas mis fantasías, tenía un día completo solo para mí.
Pasaron los días y poco a poco mis ideas se aclaraban, ya tenía una lista mental con todas las cosas que quería hacer, solo quedaba esperar el gran día. Por cierto, Charlotte también me dijo que dependía de mí elegir si quería mantener o no la regla de que ninguno podía tocarme durante mi periodo de prueba y por supuesto iba a saltarme esa regla.
Llegó el gran día, pegué en la puerta de aquella mansión donde yo hoy sería la dueña y Charlotte me abrió.
Llegué un poco nerviosa y cuando vi que iba vestida de empleada transformé mis nervios automáticamente en excitación, el traje le quedaba impresionante.
-Charlotte: ¿Has traído el contrato?
-Yo: Si.
-Charlotte: ¿Alguna duda? ¿Algo que quieras cambiar o hablar?
-Yo: No, de hecho ya lo he firmado.
-Charlotte: Me alegro.
Charlotte soltó una sonrisa ligera y cogió mi contrato, ambas entramos a la casa y ella dejó el contrato en un mueble, después pasamos al salón donde todos los empleados me esperaban de pie y Charlotte se sumó a ellos.
-Charlotte: Tú mandas.
Era mi momento y todavía no podía creerlo, estaba realmente muy excitada.
-Yo: Espero hacerlo hoy lo mejor posible y que todos lo pasemos muy bien.
Tenía bastante vergüenza pero todos me miraron con una sonrisa.
-Yo: Veréis, llevo muchos días pensando en este momento y tengo mil ideas para hacer, pero después de mucho pensarlo tuve una idea genial. Siempre que venía a esta casa nunca sabía lo que iba a ocurrir y eso era lo que más me excitaba, así que he tenido una idea donde todos podemos sentirnos un poco así, sobre todo yo.
En ese momento saqué de mi bolsillo varios pequeños papeles doblados, dentro tenían números y lo que quería es que todos cogiesen uno para establecer un orden al azar.
-Yo: Coged uno y mirad el número que sale.
De uno en uno todos cogieron un papel y miraron su contenido.
-Yo: Pensabais que hoy vosotros seríais mis esclavos, pero va a ser al revés, quiero que por orden me pidáis que queréis hacer conmigo.
Quería que hoy también fuese toda una sorpresa para mí y de esta forma podía conseguirlo.
-Yo: El que tenga el número uno que lo diga y los demás tendréis que aguantar y mirar hasta que llegue vuestro turno.
-Roberto: Yo soy el primero. –Dijo mientras levantaba la mano.
Esta fue la primera sorpresa, no esperaba que Roberto fuese el primero, era posiblemente con el que tenía menos confianza, aunque al menos pude hablar con él un poco el día que tuvimos sexo con Lola y parecía ser un tío agradable.
-Yo: ¿Qué te gustaría hacer conmigo entonces?
-Roberto: Me gustaría que me hicieses una mamada y te tragases mi semen.
¿Así iba a comenzar entonces aquel día? ¿Con una mamada? No me lo esperaba y además nunca había probado el semen. Es verdad que en el pasado había hecho alguna mamada, pero nunca había recibido una eyaculación en la boca. Toda esta situación me excitaba cada vez más ¡Y lo peor de todo es que hacerle una mamada no iba a calmar mi lívido!
-Yo: Muy bien.
En ese momento me puse de rodillas, indicando que podía acercarse y comenzar. El se quedó un momento quieto, un poco dubitativo.
-Roberto: ¿Puedo pedir algo más?
-Yo: Claro.
-Roberto: Me encanta lo que vamos a hacer, pero sería casi una fantasía para mí si lo hicieses desnuda… y con las manos atadas a la espalda.
Seguía mojándome cada vez que pasaba algo que me sorprendía en esta casa. ¿Una mamada con las manos atadas? Dejar que ellos eligiesen era la mejor opción.
-Yo: Muy bien, ve a por algo para atarme mientras me quito la ropa.
Roberto fue a la sala de los juguetes mientras yo me desvestí. Me dio un poco de vergüenza que los demás vieron como me desnudaba mientras mis piernas ya chorreaban, pero aquel tipo de exposición también me ponía muy cachonda.
Poco después Roberto llegó con unas esposas y amablemente se agachó a ponérmelas tras de la espalda (yo ya estaba de rodillas de nuevo).
Voy a ser mala y voy a dejar aquí este capítulo, en el siguiente os contaré como fue esta felación y como continuó este día tan increíble. Como podéis imaginar este día fue muy largo, por lo que quedan bastantes capítulos aunque este sea el último día antes de convertirme en una ‘’maid sexual’’.
Siento dejaros con las ganas de leer lo más interesante pero lo que queda a partir de ahora es lo más intenso que podáis imaginar.
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2022-03-02 07:33:08 +0000 UTCC
2021-10-03 14:24:21 +0000 UTC