¡Háblate! ¡Escúchate!
Added 2021-01-05 20:01:01 +0000 UTC***
(Os dejo aquí un árticulo del principio de la primera cuarentena. Espero que os guste.)
***
A veces, no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta el momento que lo perdemos. Es una frase muy repetida pero muy verdadera. Estoy hablando de la libertad. Libertad de movimiento, libertad de elegir lo que voy a hacer y cuándo, libertad de poder hacer lo que nos guste sin preocuparnos por nada ni nadie.
A veces pienso que no nos merecemos tanto lujo. Tanto de todo. Dejamos de valorar las cosas, los momentos, las personas, a nosotros mismos. En estos tiempos difíciles de la pandemia nos damos cuenta de qué es lo que nos hace felices de verdad, quiénes somos y qué queremos.
Llevamos nada más que 9 días en la cuarentena y yo, sinceramente, me estoy dando cuenta cada día de lo afortunada que soy. Me encanta mi vida. Y me encanta tanto, que hasta casi no me molesta tener que estar encerrada. Echo de menos muchísimas cosas y actividades, pero por alguna razón, simplemente, estoy muy bien.
Disfruto del tiempo que me dedico a mí misma. Últimamente vivimos todos a tope. Trabajo, deporte, amigos, reuniones, limpieza, actividades de ocio, etc. Hacemos tantas cosas que hasta a veces nos parece que el día debería tener más horas y que no es suficientemente largo para hacer todo lo que queremos. Yo soy así. Cada minuto libre del día intento cubrirlo con algo. Hago cosas que me encantan – hago deporte, estoy aprendiendo a montar a caballo, viajo, quedo con amigos, hago sesiones de fotos, … Pero nunca estoy conmigo misma a solas. Nunca me dedico tiempo para mí sola. Y no sabía cuánto lo necesitaba hasta que llegó esta cuarentena – ¿suena absurdo, verdad?
Ahora, entre el trabajo, cocina y limpieza, tengo muchísimo tiempo libre y no puedo hacer nada de lo que solía hacer – salir a hacer fotos, montar a caballo, ir a correr. Así que este tiempo me lo dedico a mí misma. Solo a mí. Hablo conmigo y me escucho. ¿Que parece una tontería? Pues igual sí, pero no sabéis cuánto he aprendido ya después de estos 9 días.
Descubro mis virtudes y también mis defectos. Estoy trabajando en ser mejor persona y, oye, creo que me va bien. Me siento a gusto conmigo misma y me gusta cómo han surgido las cosas en mi vida. Estoy agradecida por cada error que he hecho hasta ahora y también lo estaré por los que todavía no he hecho. Porque me crean. Me mejoran y me corrigen. Con cada quemadura me siento mas fuerte y la llevo con orgullo.
Yo no soy una persona con mucha autoestima. No lo soy. Nunca lo fui. Dudo mucho de mí, no me gusto en muchos momentos y, a veces, hasta quiero ser otra. Pero cada día me quiero más. Cuando miro hacia atrás y veo mi vida hasta ahora, me siento orgullosa de hasta dónde he llegado, con quién y cómo. Creo que aprender a quererse es un camino muy largo e igual tardaré toda la vida en aceptarme al 100%. Pero ya empecé el camino y ahora cada paso adelante es un 1% más.
Esta situación no es nada fácil. Es un momento muy triste y complicado y seguramente tendrá muchas consecuencias. Pero yo intento pensar en lo positivo. Ver cómo crezco con cada charla conmigo misma y ver cómo me voy aceptando cada vez más. Me alegro, en cierto modo, por esta cuarentena, porque me hace valorar las cosas mucho más – sobre todo la salud. Tanto la salud física como la mental.
Me equivoco, me caigo, me levanto, me corrijo, me acepto – me quiero.