(DanMachi, Vol. 8 - Short Story)
RITMOS DE FELICIDAD
El sol de la mañana comenzaba a alcanzar las murallas de la ciudad.
En el patio de la sede principal de su Familia, Ais se encontraba sola practicando sus cortes con la espada.
Con una técnica acorde a su título de la "Princesa de la Espada", hacía resonar el sonido del aire cortado, entregándose por completo a su entrenamiento personal.
Habían pasado varios días desde la retirada total del ejército del Reino de Rakia. Los eventos de quedar atrapados en las montañas Beor y la estancia en la aldea Edas ahora parecían un recuerdo lejano.
La despedida y la canción de amor a los dioses, que habían provocado un leve dolor en su corazón, también estaban convirtiéndose en memorias del pasado.
—El festival de la aldea... fue divertido.
Ais detuvo sus movimientos y levantó la vista hacia el cielo azul, evocando las escenas de aquel momento, murmurando suavemente para sí misma.
El baile con la joven diosa, los trajes de las animadas chicas de la aldea, los aplausos y cánticos de los aldeanos, y las cálidas risas. Recordar esas cosas que Ais nunca antes había vivido le traía una sensación de tranquilidad al corazón.
Por alguna razón, había disfrutado bailar con la diosa Hestia, quien la había presionado para hacerlo--aunque habia sido divertido...
Aun así, se sentía un poco decepcionada.
—¿...Decepcionada?
Ais inclinó la cabeza ante aquel inesperado pensamiento que surgía en un rincón de su mente.
¿Por qué...?
Una pregunta dirigida a sí misma.
Y antes de poder responderla, sus pies comenzaron a moverse.
Dio pasos ligeros, trazando las memorias de aquella noche en el pueblo. Imaginó cómo sería bailar alegremente junto a las cálidas llamas de la hoguera, no con la diosa, sino con alguien más-- el nervioso conejo blanco.
—...
Ais giró sobre sí misma y dio otro paso.
× × ×
—Está sonriendo.
—Así es, está sonriendo.
—Esta sonriendo, ¿no?
El corredor aéreo que conectaba las torres de la mansión. En el pasaje de piedra que daba vista al patio, Tiona, Tione y la elfa Riveria murmuraban para sí mientras observaban la escena abajo.
Un movimiento rítmico y ligero, parecido al de una danza folklórica. Las chicas intercambiaron miradas, observando los movimientos de Ais, como si estuviera ejecutando una danza tradicional.
Una pequeña sonrisa, apenas perceptible para quienes la conocían bien, se dibujaba en los labios de Ais.
—¿Será que le pasó algo bueno?
—No tengo idea de qué está ocurriendo.
—Pero... ver esa expresión en Ais me hace sentir feliz.
Tione y Riveria inclinaron la cabeza, mientras Tiona sonreía con entusiasmo. Al ver su sonrisa, Tione y Riveria no pudieron evitar sonreír también.
La joven aventurera continuaba bailando, como si hubiera regresado a su infancia, mientras mantenía en el rostro una suave sonrisa.