Puedes disfrutar sin problemas del siguiente relato sin conocer a los personajes, aunque la historia se inspira en una famosa serie de animación. No hay spoilers y tampoco necesitas ver la serie para disfrutar de esta lectura, comenzamos.
Tanjiro resultó gravemente herido en su último combate pero actualmente se encuentra mucho mejor gracias al trato especializado que recibió en el hospital de Shinobu. En este hospital no solo recuperó su forma física, sino que además Shinobu le ayudó a seguir mejorando sus artes de combate, enseñándole nuevas y complicadas técnicas que requerían gran concentración y esfuerzo.
-Shinobu: ¿Preparado para el entrenamiento de hoy?
-Tanjiro: ¡Sí!
Los ejercicios que Shinobu le pedía realizar a Tanjiro eran agotadores pero él lo daba todo por intentar conseguir lo que ella le pedía.
-Shinobu: Quiero que estés haciendo flexiones hasta que se haga de noche. No pares hasta que vuelva o hasta que ya no puedas más.
-Tanjiro: ¡Muy bien!
Él aceptó pero lo que le había pedido era una locura, seguramente tendría que estar horas haciendo flexiones sin parar. Parecía imposible, pero los minutos pasaban y el entrenamiento de semanas anteriores estaba dando sus frutos. Al final llegó la noche y unos minutos después llegó ella:
-Shinobu: ¡Vaya! ¿No has parado desde que me fui?
-Tanjiro: No. ¿Puedo parar ya?
-Shinobu: Sí.
Tanjiro se desplomó en el suelo, destrozado por el cansancio.
-Shinobu: Es la primera vez que consigues superar mi entrenamiento. El entrenamiento está dando sus frutos. No sé si lo has notado pero dentro de poco podrás hacer flexiones sin cansarte con la técnica que estas entrenando.
Él seguía en el suelo pero sentía que lo que ella decía era verdad, podría haber seguido un poco más, no estaba totalmente agotado.
-Shinobu: Dúchate y cena, después te espero en mi habitación, allí seguiremos entrenando.
Tanjiro pensaba que había terminado por hoy y esto le sorprendió, además tenía que ir a la habitación de Shinobu, lo cual le pareció extraño.
-Tanjiro: Allí estaré.
Tras ducharse y cenar, Tanjiro golpeó la puerta de Shinobu suavemente, era de noche y algunos en el hospital ya dormían, por lo que no quería molestar. Ella le abrió la puerta.
-Shinobu: Pasa. Adelante, siéntate.
Él estaba nervioso, era la habitación de su maestra y ella estaba más sexy que de costumbre con su ropa para descansar.
-Shinobu: Llevamos entrenando tu cuerpo varios meses así que a partir de hoy vamos a empezar a entrenar también tu mente.
Tanjiro no entendía nada, solamente seguía asintiendo obedientemente.
-Shinobu: Quítate la ropa.
-Tanjiro: ¿Cómo?
Él se quedó de piedra. ¿Toda la ropa? ¿Qué intenciones tenía Shinobu?
-Shinobu: Desnúdate por completo.
Lo que ella le estaba pidiendo era demasiado extraño, pero Tanjiro confiaba tanto en su maestra que accedió sin dudarlo demasiado. Por una parte sentía mucha vergüenza mientras se desnudaba, pero le ayudó el hecho de recordar que ella era médico y ya le había visto desnudo antes cuando necesitó curarle. Una vez quedó completamente desnudo Shinobu habló.
-Shinobu: Cuando te conocí sabía que eras especial pero acabas de sorprenderme todavía más, eres el primer alumno que tengo que no tiene una erección cuando le pido desnudarse frente a mí.
-Tanjiro: Estoy aquí para hacerme lo más fuerte posible y que usted me enseñe a serlo.
-Shinobu: ¿Y no te gustaría acostarte conmigo?
Esta pregunta dejó trastocado a Tanjiro. En su mente lo que estaba ocurriendo era parte de un entrenamiento pero la pregunta de su maestra era claramente sexual y el hecho de pensar en ella de esa forma le hizo excitarse un poco. Lo suficiente como para que su pene empezase a ponerse duro.
-Shinobu: Eres muy fuerte, pero también muy inocente. Me gusta ver que se te pone dura por mi culpa, pero el entrenamiento de hoy trata justamente de eso, tendrás que controlar tu excitación.
Tanjiro empezó a ponerse rojo como un tomate, él iba a tener un entrenamiento sexual, algo que nunca había hecho.
-Shinobu: Es muy importante que estés concentrado durante el combate, no puedes dejar que el enemigo te provoque, intenta tener siempre la mente fría para buscar sus debilidades.
Mientras hablaba ella se quitaba la ropa.
-Shinobu: Hay demonios con aspecto de mujer que intentaran excitarte. Solo quieren tu semen para hacerse más poderosas y después acabar contigo, por eso este entrenamiento es importante.
Ella ya estaba totalmente desnuda y Tanjiro, al verla, totalmente erecto.
-Shinobu: Siéntate en mi cama.
Tanjiro se sentó desnudo y con una gran erección en la cama de su profesora, asumiendo que iban a tener sexo.
-Shinobu: A partir de hoy solo puedes correrte en mi habitación. No podrás volver a masturbarte, al menos hasta que termines tu entrenamiento en el hospital. Tu objetivo ahora es intentar aguantar todo lo que puedas sin correrte.
Ella se arrodilló frente a Tanjiro y le abrió las piernas.
-Tanjiro: ¿Qué vas a hacer?
-Shinobu: Voy a hacerte una mamada y tú tienes que intentar no correrte.
Ella sacó la lengua y la puso en contacto con sus huevos para empezar a subir lentamente hasta llegar a la punta de su polla. Después abrió la boca para empezar a chupársela, pero cuando sus labios hicieron el primer contacto con su pene ocurrió algo que no esperaba, Tanjiro empezó a correrse.
Su prematura eyaculación tenía una explicación. Por una parte, era su primera mamada y además su profesora le parecía muy guapa, pero el colmo era que llevaba semanas sin masturbarse. En el hospital siempre tiene a alguien cerca y no tenía tiempo para hacerlo, por lo que llevaba mucho sin correrse y no pudo evitar soltarlo.
Por su parte, aunque la corrida de Tanjiro le sorprendió, intentó tomarlo todo con la boca de la forma más elegante posible y poco después se lo tragó. Ella sabía que eso le gustaba a muchos hombres y lo hizo con Tanjiro para intentar satisfacerle, pero él estaba tumbado en la cama con la cara tapada, muerto de vergüenza.
-Tanjiro: ¡Lo siento, lo siento!
-Shinobu: No pasa nada, no te preocupes. Lo importante no es como empieza, si no como termina tu entrenamiento. Mañana aquí a la misma hora, y no te masturbes.
-Tanjiro: No me he masturbado desde que llegué al hospital.
Ella entendió un poco mejor la situación del pobre Tanjiro cuando le dijo eso.
-Shinobu: Muy bien, pues sigue así. Mañana repetiremos y tendrás que intentar aguantar más.
-Tanjiro: Muy bien.
Él empezó a vestirse muy rápido, seguía muerto de vergüenza, aunque quería que llegase el próximo día para demostrarle a su profesora que podía aguantar mucho más.
Continuará... (Tanjiro quiere demostrar que es capaz de aguantar).