2018 no lo cuento. 2019, 2020, 2021, 2022, 2023.
Hace 5 años hice un viaje, en coche, a Portugal. Un road trip con dos amigas.
Y en ese viaje conocí a un portugués. Ese portugués cambió por completo manera de ver a los portugueses. O sea yo tengo la opinión que tengo de Portugal por esa persona.
Veréis, como ya he dicho éramos tres amigas de las cuales solo conducía yo ¿vale? Además que era en este coche, en este coche hicimos el viaje ¿vale? Este fue el coche que nos llevó por Portugal.
El Yarisito. ¡Guapo! Es que le amo.
Sorry. Perdón, me puede la pasión. Y entonces fue en este coche yo era la única que podía conducir porque era la única que tenía el carnet.
Y entonces el primer pueblo por el que pasamos fue Monsanto. Y entonces este pueblito está encima de una colina.
Nosotras empezamos a subir al pueblo con el coche con el Yarisito y como ya he dicho yo conducía.
Yo tenía cinco meses seis meses de carne de conducir por aquel entonces.
Y entonces ¿qué significa eso? Significa que no tenía mucha experiencia conduciendo, y menos aún carreteras que eran así, un ángulo de 45 grados, muy empinada la carretera. Era muy empinada y encima era muy estrecha, no era ancha era una carretera estrecha entonces entre que era estrecha y muy empinada Llegué a una curva y me quedé ahí atascada, no pude subir.
Entonces como no conseguía arrancar el coche, se me calaba tuve que volver a bajar.
Y entonces buscamos otro camino y buscamos el sitio en el que íbamos a aparcar para pasar la noche.
El tema es que llegamos al sitio y conocimos a un gato en el sitio.
Conocimos a un gato y una de mis amigas le llamó al gato Lucifer Yo no sabía lo apropiado que iba a ser ese nombre para ese puto gato. Qué apropiado iba a ser el nombre para el puto Lucifer, de verdad.
Conocimos a Lucifer, dejamos nuestro coche ahí aparcadito, comimos y nos subimos caminando a Monsanto, el pueblo más portugués, ahí encima con un montón de rocas.
Volvimos cuando ya era por la tarde al coche ¿no? A preparar la tienda de campaña para dormir etc, etc.
Y oscurece. Se hace de noche y nos metemos dentro de la tienda de campaña y nos ponemos a jugar a las cartas. Pues nosotras mientras estamos jugando las cartas fuera de la tienda de campaña hay un gato que se está intentando meter en la tienda de campaña, pero obviamente no le dejamos.
Eso continúa cuando nos vamos a dormir, apagamos la luz y el gato no solo está así, arañando la tienda, sino que se sube y salta encima de la tienda y la tienda se hunde encima nuestro.
Esa noche fue bastante caótica porque teníamos a un gato dando brincos encima de nuestra tienda de campaña.
¿Y cómo se sujetaba el gato a la parte de arriba de la tienda de campaña? Pues clavando sus garras y haciendo agujeros en la tienda de campaña. Lucifer, el puto gato Lucifer. Qué apropiado el nombre ¿verdad? Pues sí porque sonará como bueno no pasa nada un par de agujeritos en la tienda de campaña, nadie ha salido herido, estamos bien, hemos sobrevivido la experiencia ¿verdad?
Pues no, no. Porque al cuarto día del viaje llovió. Y aquí viene la segunda parte de la historia.
Ese día había sido un día muy nublado y fuimos a acampar a un descampado ¿no?
Fuimos a dormir a un descampado, pero en cuanto llegamos una- La chica, mi amiga, la que estaba atrás. Estaba sobando, estaba durmiendo. A pierna suelta además, o sea bien profundo el sueño. Y entonces estábamos mi amiga aquí en el a siento del copiloto, y yo ¿no?
Así: llegando al descampado. No había nadie, no había nada. Estaba vacío, había como un cuerpo de agua, no sé si era un río, si era un lago, si era un- No sé lo que era, pero había agua al fondo y el cielo estaba encapotado, estaba lleno de nubes. Y la miré, a mi amiga y ella me miró a mí y dijimos como que como que no se sentía seguro.
Ese sitio no se sentía seguro y nuestro instinto nos estaba diciendo que no nos quedáramos allí. Que nos fuéramos. Entonces dijimos: no ¿verdad? Y me dijo: no.
Así que buscamos un sitio cerca de la zona donde quedarnos. Seguimos nuestro instinto, animal de supervivencia y dijimos: aquí no dormimos. Así que fuimos, vimos en el mapa que había dos campings cercanos. Y uno tenía muy buenas reseñas ¿no?
Decía que los del camping eran muy majos y que había un servicio muy agradable.
Y encima estaba cerca, entonces dijimos: pues aquí. Vamos, estaba cerca de la playa, y fuimos. Pues hicimos eso y empezamos a hacer nuestra cena, ahí a prisa, estaba ya todo a oscuras. Era de noche estábamos con velas, intentando ver lo que cocinábamos.
Y entonces empieza a chispear.
Empieza a chispear y terminamos la cena y nos metemos en la tienda.
Y en cuanto nos metemos en la tienda ahí estamos con nuestro saco de dormir, intentando entrar en calor, que hacía una noche fresca, y vemos que empieza a llover más fuerte ¿no? Empieza una lluvia torrencial.
Pues como la tienda de campaña tenía agujeros empezó a entrar el agua dentro de la tienda y nos empezamos a mojar.
Creo que ha sido una de las peores noches de mi vida, yo la recuerdo como una de las peores noches que he dormido.
Qué mal dormí. Yo creo que apenas dormí esa noche. Era un- O sea el agua se acumulaba, como que la tienda tenía dos telas ¿no? La de fuera y una de dentro y se acumulaba en la de dentro ¿no?
Y se iba hundiendo por el peso del agua y nos iba goteando encima.
Fue una noche horrible. Yo no sé cómo llegamos a la mañana, pero a la mañana ya dejó de llover, y dimos gracias a que no habíamos dormido en aquel descampado, porque en el camping teníamos un par de arbolitos.
O sea no me quiero imaginar lo que habría sido esa tormenta a la intemperie.
Es decir nuestro instinto fue correcto.
Así que bueno, nos despertamos y dijimos: Bueno vamos a desayunar, vamos a secar los sacos y vamos a prepararnos y nos vamos a la playa.
Entonces metemos los sacos de dormir en el coche, enciendo el aire acondicionado, y así para que se sequen más rápido, o la calefacción, lo que fuera no me acuerdo.
Creo que puse la calefacción para que saliera el aire caliente, y entonces la dejo encendida tal, nos ponemos a recoger el resto de cosas, la tienda-
Y entonces sacamos el coche y dejamos los sacos de dormir que todavía estaban mojados, en el baño. ¿No?
A que se secaran en el baño y nos fuimos a la playa. Y en la playa pues mis amigas se pusieron a jugar con el agua, hacía frío, no se bañaron. ¿O si se bañaron? No lo sé, estaban muy locas. Así que a lo mejor si se bañaron. Pero yo no me bañé. Entonces yo me fui a dar un paseo y me encontré a un señor, que es el señor protagonista de este vídeo. Y ese señor era un señor portugués. Y nos pusimos a hablar.
Estuvimos hablando como media hora. Él no hablaba español y yo no hablaba portugués, pero estuvimos hablando en la playa en la orilla, a entendernos como pudiéramos ¿no?
Y me dijo que era de Lisboa, que venía a este camping en verano, de vacaciones, que estaba muy bien que siempre repetía que le encantaba...
Hablamos de algo de unos agujeros y no sé de qué más. De Cristiano Ronaldo a lo mejor, de fútbol... No me acuerdo, pero hablamos de varias cosas y bueno y terminamos la conversación y nos volvimos al camping.
Estamos listas para irnos, volver, continuar con nuestra aventura, volver a la carretera, enciendo el coche, meto las llaves en la ignición y no pasa nada. Lo vuelvo a intentar y tampoco pasa nada. Pues bien ¿qué había pasado?
Que esta lumbreras de aquí, brillante genia cuando había puesto a secar los sacos de dormir aquí para que se secaran con el aire acondicionado o la calefacción.
No había encendido el coche, ¿vale? No había hecho esto:
Solo hice esto, mira: hice así y ya está. Hice con el aire ¿vale? No hice esto:
Y no encendí el coche, no lo arranque ¿vale? ¿Qué significa eso? Que coche se quedó sin batería. Efectivamente. Había vaciado por completo la batería del coche y no quedaba batería.
Entonces me bajé del coche dije no sabía lo que estaba pasando pero al momento dije: Ha tenido que ser la batería, lo he fundido, la he fundido. Me he dejado el coche sin batería.
Y entonces me meto en la recepción del camping, y veo que está el señor con el que había estado hablando media hora en la playa, y le digo así como puedo, en señales que no tengo batería en mi coche, que mi coche no arranca, que si tienes unos cables de para la batería ¿no?
Y me dice: ah "cabos de bateria!" Y entonces se pone a preguntar en recepción, en la cafetería a todo el mundo tenéis unos cables de batería unos cables para la batería.
Nadie tenía cabos pa bateria" ¿vale? Nadie tenía los putos cables. ¿Entonces qué pasó? Que salió la camarera, salió de recepción, salieron clientes... Que estaban cuatro gatos eh.
O sea salían cuatro personas, pero salió la camarera, el cliente, la de recepción, y el portugués.
Súper majo ¿vale? Y salieron, y entonces ¿qué hicimos?
Empujamos el coche para arrancarlo. Y se subió la camarera y el resto empujamos el coche hasta que consiguió arrancar y de ahí me dijeron: conduce, conduce, conduce hasta que se te recargue la batería, y ya ahí si quieres vete a carrefour que hay un carrefour y cómprate unos cables para la batería por si acaso.
Y entonces eso hice. Por suerte compré los cables para la batería pero no los necesite. Pero cuál es la conclusión que yo me llevé de este camping, de este señor, y de todo.
Pues que los portugueses son unos putos majos, ¡qué majos son! No me lo puedo creer.
Yo he tenido la suerte de que me he cruzado con un portugués majo. Ese portugués para mí ha cambiado mi percepción, de cómo son los portugueses y Portugal para mí, Portugal es como: I love you, ok.
Me encanta Portugal. Y ese señor tiene un gran papel, o sea espero conocer en el futuro a más portugueses iguales de majos que ese señor, y...
Porque volveré a Portugal, obviamente, con mi furgoneta. Así que nada.
Espero conocer a muchos portugueses majos y a pocos capullos porque seguro que también habrá algún capullo. Y cuando conozca a algún capullo, espero que eso pues no... No me estropee mi percepción de los portugueses.
He aquí mi conclusión. Portugal, I love you. Portugueses, I love you. Hasta luego.