DanMachi, Vol. 4 SS
Added 2025-04-10 23:59:59 +0000 UTCAIS, LA VENDEDORA GUERRERA
—Hola… quisiera un Jagamarukun, por favor.
En la Calle Principal del Norte, en el puesto de Jagamarukun.
Hestia frunció el ceño al ver a la chica de cabellos y ojos dorados, Ais, parada frente a ella.
(¿Cuántas veces ha venido ya?)
Se quejó mentalmente Hestia.
Desde aquella vez que visitó el puesto junto a Bell durante su entrenamiento, Ais parecía aparecer con frecuencia para comprar Jagamarukun.
—Bienvenida. ¿Qué vas a pedir ahora?
—Uno con sabor a Crema de Azuki, por favor.
Ais respondió educadamente, a pesar de la hostilidad con la que Hestia le había hablado.
(Vaya, sí que sabes elegir.)
Pensó Hestia mientras le entregaba uno recién hecho, el favorito entre los entendidos.
Ais abrió su pequeña boca y empezó a comer de inmediato. Su aspecto, bello pero encantador, comenzó a atraer las miradas de los semihumanos que se encontraban cerca.
(Esto es tan injusto...)
Pensó Hestia, mordiéndose los labios con frustración.
—¡H-Hestia-chan, es un desastre, un desastre!
Una voz casi como un grito llegó hasta sus oídos.
Al girarse, vio que su compañera, que había estado ausente, regresaba apresurada.
Al preguntarle qué había pasado…
—¡Parece que en el puesto del este malinterpretaron una orden y cocinaron una cantidad enorme de Jagamarukun por error! ¡Si no vendemos mil aquí, vamos a quedar en números rojos!
—¿¡Q-Qué has dicho!?
Con un grito de desesperación, Hestia vio cómo el carrito cargado con Jagamarukun extra llegaba hasta el puesto.
Tras unos segundos de silencio, se giró hacia Ais, que la miraba confundida.
—¡Wallen… loQueSea, tienes que ayudarnos!
× × ×
—…Gracias por su compra.
—¡Dame diez, no, veinte Jagamarukun!
—¡Aquí, quiero cincuenta!
—¿¡Este es el puesto donde Ais-tan está repartiendo Jagamarukun!?
—¡Ais-tan, regálame una sonrisa!
Una larga fila comenzó a formarse frente al puesto.
Parece que, al enterarse de que Ais estaba trabajando como vendedora, no solo los semihumanos, sino también dioses masculinos llegaron de todos los rincones de la ciudad.
(¿Qué es este sentimiento de derrota?)
Pensó Hestia, abatida, aunque había decidido centrarse en las ganancias en lugar de la fama.
—¡Esa chica es muy buena! ¿Por qué no la contratamos?
—¡¡No, Obachan, por favor, no!!