¿QUIÉN ES TU RIVAL?
—Riveria-sama, ¿podría explicarme este estilo de canto de aquí?
—¿Mmm? Ah, claro...
Riveria asintió con rigidez mientras Lefiya se acercaba a ella con un grueso libro técnico sobre magia en la mano.
Era tarde por la noche en el hogar de la Familia Loki. Riveria estaba en su habitación, sentada frente a un pergamino mientras escribía los planes para la expedición que se aproximaba.
Fue en ese momento cuando Lefiya la visitó.
Afuera, todo estaba completamente oscuro. La única fuente de luz en la habitación era la parpadeante lámpara de piedra mágica.
Sintiendo la mirada decidida de la joven elfo que descansaba sobre ella, Riveria se sintió algo desconcertada.
Y no era siquiera la primera vez. Cada día, Lefiya iba a algún lugar durante el día y, por la noche, visitaba a Riveria para pedir otra lección sobre magia.
La disposición de Lefiya para aprender y entrenar en los últimos días había sido notable, por no decir inquietante.
—Lefiya, ¿no piensas dormir?
—Dormiré solo una hora.
—Idiota...
"La expedición comenzará en solo unos días"
Resonó una voz en la cabeza de la alta elfo.
"Incluso si subimos de Nivel varias veces y aunque nuestros cuerpos y mentes superen con creces a los de las personas ordinarias, todavía hay límites. No deberíamos agotarnos demasiado antes de la expedición."
Fue lo que pensó Riveria con una expresión amarga.
Y entonces, se dio cuenta de que estaba a punto de reprender a la joven elfo por algo que ella misma no cumplía.
(Aun así... creo que su comportamiento reciente puede considerarse una buena tendencia).
Aunque su cabeza dolía al ver a la chica frente a ella entregándose en exceso a su formación académica, Riveria aún sentía una sonrisa en su corazón.
Lefiya siempre había tenido una voluntad fuerte para alcanzar a Ais y a los demás, pero ese tipo de espíritu de "no quiero perder" y la terquedad que lo acompañaba, era algo que nunca había mostrado antes.
Riveria cerró los ojos y sonrió, preguntándose si su aprendiz había encontrado un rival digno.
Después de un rato, Lefiya pareció haber entendido la explicación de Riveria sobre el pasaje del texto en cuestión. A lo que hizo una reverencia.
—Muchas gracias.
Estaba a punto de salir de la habitación, pero se detuvo en el último segundo para hacer una última pregunta.
—Riveria-sama, puede que esto sea algo repentino, pero... ¿puedo hacerle una pregunta? En el pasado, los conejos se usaban en la brujería... y con esto quiero decir... eran sacrificados, ¿cierto?
—Sí. Los hechiceros —o "brujas", como solían llamarse— utilizaban conejos como materia prima para medicinas y objetos mágicos. ¿Por qué lo preguntas?
Riveria le devolvió la pregunta, mientras que Lefiya permanecía en silencio. Y cuando finalmente levantó la cabeza, tenía una expresión misteriosa en el rostro.
—¿Cree que haya algún método que pueda usarse para maldecir al propio conejo?
—... L-Lefiya... ¿contra qué estás intentando luchar?
La joven elfo había formulado esa pregunta con una expresión diabólica que Riveria jamás había visto en ella.
Y con esto, por primera vez pensó en ello.
"No entiendo a esta chica".