Esta es una larga historia donde os contaré poco a poco como me convertí en una Maid sexual totalmente entregada.
Te recomiendo comenzar a leer este relato por el principio (pulsa aquí para ir al primer capítulo).
También puedes acceder de forma organizada y rápida a todos los capítulos si pulsas aquí.
Cuando termine todos los capítulos comenzaré a reescribir esta misma historia en forma de novela e intentaré publicarla en físico (lo que viene siendo un libro). Es uno de mis objetivos marcados en Patreon si llegábamos a 100$, gracias por vuestro apoyo.
CAPITULO 10
CAMBIO
Había pasado un día desde que me masturbé en la casa de Charlotte frente a todos. La primera vez fue vergonzosa pero muy excitante, mientras que en la segunda sentí que dejaba de ser el espectáculo y era yo quien disfrutaba viendo a Charlotte.
Pensaba en esto tumbada en la cama, no tenía que ir a la universidad ni tampoco que ir la mansión. Estaba mucho más calmada, no sentía vergüenza ni nervios, e incluso pude estudiar sin perder la concentración.
Era consciente de que estaba asimilando y disfrutando cada vez con menos vergüenza de las sorpresas de aquel trabajo, comenzaba incluso a sentirme afortunada.
No tenía que volver allí en unos días y eso me sirvió para recuperar mi rutina emocional y social. Seguía excitándome y masturbándome en casa cuando recordaba los hechos, pero con mucha menos culpabilidad.
Los días pasaron y volví a la mansión. Toqué el timbre y me abrió… ¡Charlotte en persona!
-Charlotte: ¡Hola! Hoy quería hablar contigo en persona.
-Yo: Hola. <<Dije sonriente>>.
-Charlotte: No te pongas hoy el traje de Maid, con el colgante es suficiente.
Ella me dio el colgante blanco y rojo.
-Charlotte: Acompáñame.
Hicimos un recorrido que ya conocía, íbamos a la mesa del jardín en la que estuve el primer día durante mi entrevista, ambas nos sentamos allí y Roberto nos atendió para tomar algo. Se respiraba tranquilidad pero yo me sentía algo acelerada, esta vez no eran por las sorpresas que me deparaba aquel trabajo, era un nerviosismo que me ocasionaba estar con Charlotte, me sentía inferior a ella, me gustaba y me imponía su presencia, incluso me excitaba al recordar las cosas que había hecho.
Resumiendo, ella cada vez me gustaba más, pero no era plenamente consciente (seguía siendo heterosexual en este momento y no pasaba por mi mente que ella me gustase, aunque su imagen venía a mi mente cuando me masturbaba).
-Charlotte: Es verdad que eres mi empleada, pero me gustaría conocerte un poco, pareces una chica interesante.
-Yo: Gracias, pero soy más monótona de lo que crees.
-Charlotte: No lo creo. Por cierto, te vas sintiendo cada vez más cómoda aquí ¿verdad?
-Yo: Si. Me ha costado un poco pero hoy es el día que vengo más tranquila hasta ahora.
Ambas hablamos de forma amena durante unos minutos, cada vez con más confianza.
-Charlotte: Por tu belleza y tu forma de vestir diría que gusta llamar la atención de los hombres.
La charla estaba siendo tan agradable que me dejé llevar.
-Yo: Últimamente llamo la atención incluso de las mujeres.
Ambas sonreímos con algo de picaresca.
-Charlotte: También llamas mi atención.
En este momento decidí jugar algunas cartas para… ¿ligar con Charlotte? No sé por qué lo hice, solo estaba dejándome llevar.
-Yo: Gracias, tu también llamas mi atención, y eso que no suelo sentir atracción por las mujeres.
Era la primera vez que dejaba mi timidez a un lado para hablar con ella. ¡Estaba hablando como cuando hablo con un chico que me gusta! No sé por qué lo hacía, solo me dejaba llevar.
-Charlotte: ¿Te gustaría acostarte conmigo?
Esa pregunta fue muy directa pero no me dejé vencer, seguí actuando por impulsos.
-Yo: Sí que me gustaría.
Mi respuesta no fue tan directa. Empecé a dejarme llevar, me relajé, volvieron los nervios y la excitación. Era normal, aquella situación se estaba calentando y yo había intentado ser parte del juego pero a la hora de la verdad volví a adaptar una posición un poco defensiva.
-Charlotte: ¿Lo harías conmigo? ¿Aquí y ahora? ¿En el jardín?
¿Quería? Sentía que sí, pero mi respuesta no fue inmediata.
-Yo: Sí.
-Charlotte: Ahora estás más tensa, puedo sentirlo. He querido ponerte a prueba para ver hasta donde dejabas de estar cómoda. Quiero que llegue el día donde te pregunte ¿Quieres follar conmigo? y tu respuesta sea un ‘’sí’’ sincero.
Me quedé un poco bloqueada pero hablé.
-Yo: De todas formas no te he mentido, siento que quiero acostarme contigo.
Realmente era lo que sentía.
-Charlotte: Pero por tu forma de actuar diría que ha sido porque yo te lo he ofrecido. ¿Lo habías pensado alguna vez antes de mi propuesta?
Ella tenía razón. Me había sentido atraída por ella y me había masturbando pensando en ella durante la cena o durante la orgía con sus empleados, pero nunca había pensando en follar directamente con ella. No había querido acostarme con ella hasta que ella lo propuso.
No respondí, pero ella siguió hablando.
-Charlotte: Aun así me siento muy alagada. Hagamos algo, cuando acabes tu semana de pruebas si aun lo deseas yo estaré encantada de hacerlo contigo.
-Yo: Vale. <<Dije con una sonrisa sincera>>.
-Charlotte: Aun así tengo preparada una sorpresita para ti hoy.
Me gustó escuchar aquello, volví a excitarme.
-Charlotte: Te recuerdo que si quieres no tienes por qué hacerlo.
Ella sacó un papel y una especie de cinturón.
-Charlotte: Me gustaría hacer un pequeño juego contigo. Me gustaría que fueses a comprar al supermercado las cosas que he apuntado en esa lista. Lo divertido será que tendrás que hacerlo con ese cinturón vibrador puesto.
Comencé a analizar el cinturón. Era un juguete parecido al que había usado la última vez en la mansión, excepto porque iba unido a un cinturón y casi parecían unas bragas.
-Charlotte: Por eso quería que no te cambiases, quiero que vayas a comprar con tu ropa normal pero tendrás que ponerte antes el cinturón. Creo que será más cómodo si no llevas bragas.
Seguía analizando aquél cinturón. Tenía que introducirme un consolador solo un poco más grueso y largo que mi pulgar, pero no era especialmente grande. También tenía una pequeña protuberancia que estaba ubicada en un lugar que buscaba el clítoris. Finalmente todo iba unido a un cinturón.
He buscado por internet pero ¡no lo encuentro! No sé cómo se llamará ese juguete, hay cosas parecidas pero no exactamente iguales.
-Yo: ¿Tiene vibración?
-Charlotte: Aquí.
Ella sacó de su bolsillo un pequeño aparato y pulsó un botón. El consolador comenzó a vibrar.
-Charlotte: Se activa a distancia, lo controlaré yo mientras tú haces la compra.
Ahora entendía bien la situación. Ella quiere activarlo mientras yo hago la compra para ver como actúo. Pensaba que nada podría sorprenderme tanto como los días anteriores pero esto volvía a romper todos mis esquemas y a hacerme sentir avergonzada.
-Yo: ¿Tendrías que venir conmigo no?
-Charlotte: Yo te acompañaré, cuando estemos en el supermercado me alejaré un poco de ti para verte desde lejos. Pondremos alguna palabra clave por si quieres dejarlo en cualquier momento y yo me encargaré de que nadie sospeche demasiado. ¿Qué te parece la idea?
-Yo: ¿Crees que puedo llegar al orgasmo con eso?
-Charlotte: Seguro que sí.
Lo pensé durante unos segundos.
-Yo: ¿Vas a hacerme llegar al orgasmo en el supermercado?
-Charlotte: ¿Quieres saberlo?
Volví a pensar unos instantes y entonces lo decidí:
-Yo: Muy bien, vamos a comprar entonces.
En el próximo capítulo os contaré que ocurrió ¡en el Mercadona!
Si pulsas aquí podrás ver y leer el siguiente capítulo (excepto si este es el más reciente). Normalmente escribo un nuevo capítulo cada semana.
Daiko Fextar
2019-05-24 16:50:02 +0000 UTC