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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 79

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 79 - Reminiscencia

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 78

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 78 - El Rol del Villano

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 77

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 77 - Reencuentro

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 76

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 76 - Ataque Sorpresa

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 75

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 75 - Shishou

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 74

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 74 - Shisui

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 73

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 73 - Loulan

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DanMachi II - Campanada 53.

  • Manga: DanMachi II

  • Capítulo: Campanada 53. "El Secreto de la Chica de Ciudad ③"

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 72

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 72 - Pólvora

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 71

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 71 - Fosa de Serpientes

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 70

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 70 - La Mujer de la Fortaleza

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 69

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 69 - La Fortaleza

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Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao - Capítulo 68

  • Manga: Kusuriya -El Diario de los Misterios del Palacio Interior de MaoMao

  • Capítulo: 68 - Shenmei

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DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya) - Deseo EXTRA

  • Manga: DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya)

  • Capítulo: Deseo EXTRA

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DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya) - Deseo 20. FINAL

  • Manga: DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya)

  • Capítulo: Deseo 20. "UN ESPEJISMO DEL DESIERTO"

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DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya) - Deseo 19.

  • Manga: DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya)

  • Capítulo: Deseo 19. "EL ODR DE LA DIOSA"

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DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya) - Deseo 18.

  • Manga: DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya)

  • Capítulo: Deseo 18. "AVENTUREROS DE ORARIO"

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DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya) - Deseo 17.

  • Manga: DanMachi: Familia Chronicle (Episode Freya)

  • Capítulo: Deseo 17. "HAL RESHEF"

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DanMachi: Sword Oratoria - quest 131.

  • Manga: DanMachi: Sword Oratoria

  • Capítulo: quest 131 - EL CONTRAATAQUE DE BELL

  • Sinopsis: Mientras el equipo principal de Finn llevaba a cabo el ataque, el grupo de reserva liderado por Raúl tenía otra misión. Con apenas unas pistas, se adentran en el laberinto, y entonces...

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DanMachi, Vol. 16 SS

LAS CIRCUNSTANCIAS DE UNA ELFO QUE ENLOQUECIÓ



Ryuu se había puesto en marcha.

—¡Ah, Syr…! ¡Syr va del brazo con un hombre como toda una dama…!

Con la cara completamente roja de la vergüenza y las orejas prácticamente en llamas, Ryuu seguía a Bell y a Syr.

—¡Syr va en serio-nya! ¡Tiene los ojos de una gata que acaba de atrapar a su presa-nya!

—¡Esperaba que se armara una pelea cuando se encontrara con Ais!

—¡Al final, Syr era una bruja después de todo-nya!

Decían emocionadas Anya, Runoa y Chloe, mientras estaban junto a Ryuu.

En el primer día del Festival de las Diosas, la "Operación Proteger la Cita de Syr" de las meseras de la Anfitriona de la Fertilidad continuaba.

(¡Syr está tan pegada a Bell que sus pechos…! ¡Ah, la cara de Bell se está poniendo roja! ¡Qué conducta tan inapropiada! ¡Tanto Syr como Bell están actuando de forma indecorosa! ¡Si yo estuviera en esa posición ahora mismo, jamás haría algo tan…!)

Ryuu estaba perturbada por el comportamiento de Syr, que le parecía absurdo según sus estándares élficos, cuando...

—¡Ahh~! ¡Syr lo acaba de abrazar!

—¿¡¡Qu~~~!!?

Tal como dijo Runoa, Syr se lanzó hacia Bell desde el frente y le rodeó la espalda con los brazos.

Normalmente, si algo así ocurría, Ryuu le preguntaría directamente a Bell qué estaba pasando, pero ahora mismo no era la elfo tranquila de siempre.

(¡En plena calle! ¡Donde todos pueden verlos! ¡Un hombre y una mujer abrazándose!)

(¡Qué descaro! ¡Qué vergüenza!)

(Nosotros también nos abrazamos, para mantener el calor mutuo, pero…)

—¡Aaaaaah…!

—¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah…!!

(¡Lo que hicimos en los Pisos Profundos del calabozo fue aún más vergonzoso~!)

(¡Era una emergencia, pero~! ¡Nos abrazamos casi desnudos~! ¡Él debería hacerse responsable de algo así, ¿no?!)

Dentro de su mente, Ryuu vio a Alise haciéndole una señal de aprobación con el pulgar, ¡con una sonrisa en el rostro como si estuviera a punto de estallar en carcajadas~! ¡¡Kaguya y Lyra también estaban allí, mirándola con sonrisas burlonas~!!

—¿Ryuu, qué estás haciendo-nya?

—Ya perdió la cabeza.

—Esta elfo ha enloquecido.

Ryuu se agachó en el suelo, intentando cubrirse el rostro completamente rojo de vergüenza con las manos. Anya inclinó la cabeza confundida tras los crueles comentarios de Chloe y Runoa.

Ryuu parecía tan avergonzada que, si la dejaban sola, no haría más que revolcarse por el suelo cubriéndose el rostro, así que Runoa la agarró del cuello de la camisa y la arrastró con ellas mientras seguían espiando a Syr y a Bell.

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DanMachi: Memoria Freese - Capítulo 09

  • Manga: DanMachi: Memoria Freese

  • Capítulo: 09 - TRES MIL LEGUAS PARA VISITAR A UNA AMIGA

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AVISO

Hola a todos,
Lamentablemente queremos informarles que, debido a limitaciones de tiempo, recursos y razones personales, se ha decidido cancelar el proyecto del manga Kusuriya. Las fallas en el cronograma y algunos errores en la planificación han sido factores determinantes para tomar esta decisión.

En este contexto, abrimos la convocatoria para recibir propuestas de nuevas series que deseen que traduzcamos. Los únicos requisitos son que la serie haya sido abandonada por su scan anterior o que actualmente no cuente con una traducción al español, pueden ser de cualquier género.

Los invitamos a compartir sus sugerencias. Evaluaremos cada una de ellas y, si observamos que alguna cuenta con una respuesta positiva por parte de la comunidad, procuraremos llevarla a cabo.

Agradecemos su comprensión y apoyo continuo.

—WhiteMoonTs

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DanMachi, Vol. 05 SS

LA UNIDAD DE PROTECCIÓN DE LA PRINCESA DE LA ESPADA ~Premio y Castigo~







—¡¿Que el mocoso de pelo blanco, Little Rookie, fue atrapado espiando a Ais-san mientras se bañaba!?¿¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!?

—¡Ese… mal… di… to… bas… tardooooooooo!

En el piso 18, en el campamento de la Familia Loki, estaba a punto de estallar un motín.

Los miembros de la Familia Loki estallaron al escuchar la información de que Bell había espiado a Ais y sus compañeras mientras se bañaban.

Sin importar el género, todos los que podían ser llamados la Unidad de Protección de la Princesa de la Espada rugían de furia.

—¡Esto es imperdonable! ¡Imperdonable! ¡Imperdonable! ¡Voy a hacer que ese chico desaparezca sin dejar rastro usando magia... lo aniquilaré por completo!

—¡Ustedes! ¡Detengan a Lefiya!

Frente a una atónita Ais, se desplegaba un escenario infernal.

En la noche habitual en que todo solía calmarse, el campamento tenuemente iluminado se llenó de varias razas semihumanas desenvainando sus espadas y blandiendo sus armas, causando un frenesí con una expresión bestial que Ais nunca había visto antes.

Una maga, que había perdido la cordura, estaba desplegando un círculo mágico de color prímula para volar la tienda donde se encontraban Bell y la diosa Hestia, pero era contenida por otros miembros.

—¡Ais-san, traje al conejo culpable! ¡Por favor, castígalo!

Y entonces, los creyentes enloquecidos arrastraron a Bell frente a Ais.

Ya antes, el chico se había arrodillado en el suelo, golpeando su frente con tanta fuerza que sangraba frente a Ais y las demás aventureras.

¿Querían los miembros más derramamiento de sangre?

Bell, que se veía exhausto, ya estaba resignado, o más bien, parecía estar esperando su castigo.

—¡Acábalo, acábalo, acábalo!

Los alborotadores rodearon a los dos, formando un círculo.

Ais no podía esperar ayuda de Tiona y las demás, que no estaban presentes.

En respuesta a los fuertes gritos que pedían la pena de muerte, Ais sintió una inspiración repentina, con el sudor deslizándose por su pecho: se le ocurrió una idea.

Era algo que Finn solía hacer cuando la reprendía cuando era pequeña, el enfoque de “Premio y castigo”.

Podía administrar un castigo físico a Bell sin causarle daño excesivo.

Ais tomó una decisión y levantó su mano derecha.

—¡Oooh!

Los alborotadores estallaron de emoción.

Una bofetada de la Princesa de la Espada sería, sin duda, un golpe fatal para un conejo y similares.

Ais cerró los ojos con fuerza y balanceó su mano, golpeando las mejillas del chico.

Un sonido lindo de una bofetada ligera resonó.

Ante un Bell atónito, Ais, como si concluyera el castigo, rápidamente le ofreció un premio.

—No puedes volver a hacerlo, ¿de acuerdo?

—Ah… sí, lo siento…

Ais acarició el cabello blanco de Bell.

Bell, cuya cabeza era acariciada, se sonrojó y asintió.

—"""""¡¡Eso no es más que un premio!!"""""

Al final, el motín de la Unidad de Protección, que derramaba lágrimas de sangre, no pudo ser detenido.

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DanMachi - Sword Oratoria, Vol. 07 SS

HISTORIAS DE AMOR EN LAS CALLES DE UN LABERINTO: Detrás de Escena
















—¿Entonces, qué hay de Ais?

Bajo el velo de la noche, en la Calle Dédalo.

Las chicas, que estaban buscando la segunda entrada al Calabozo, ahora se encontraban enfrascadas en una conversación sobre el amor.

—...No es que tenga a alguien así...

—¿Pero hay alguien que te interese un poquito, aunque sea? ¡Vamos, vamos!

Todo había comenzado porque Filvis se había unido a Ais y las demás en la exploración de la ciudad laberinto. En un intento por acercarse a la reservada Filvis, la conversación naturalmente derivó hacia temas amorosos.

Mientras Filvis se veía abrumada por las preguntas y totalmente agotada, Tiona lucía una sonrisa radiante, Lefiya escuchaba con atención, y las demás esperaban ansiosas la respuesta de Ais, con la curiosidad a flor de piel.

—Yo...

Ais, sin saber qué decir, intentó abrir tímidamente los labios para hablar.

Fue entonces cuando ocurrió.

—¡E-Eh, disculpen! ¡Siento molestarlas, pero...! ¿Podrían ayudarme, por favor?

Una voz en tono de lástima, probablemente de un chico, resonó por el lugar.

¿...Esa voz?

Ais fue la primera en reaccionar al sonido familiar.

Al girarse, divisaron una fuente de luz parpadeante en una de las intrincadas intersecciones.

Mientras Tiona y las otras observaban con curiosidad la luz proveniente de una linterna de piedra mágica, una figura apareció ante Ais y el grupo.

—Me perdí y... no puedo encontrar la salida de este laberinto... ¿P-Podrían mostrarme el camino, por favor...?

Una figura de cabello blanco emergió en la oscuridad de la noche.

Ojos rojo rubí llenos de vergüenza.

Sin duda, era un chico que se asemejaba a un conejito blanco.

—¿Qué...? ¿eh?

Tanto las miembros de la Familia Loki como el propio chico quedaron igualmente asombrados.

—¿...Bell?

Mientras el silencio los envolvía, Ais, que estaba a punto de decir algo, murmuró su nombre.

—¡Es Argonauta-kun! ¡¿Quééééé, por qué?!

—¡¿P-P-P-P-Pero qué haces aquí!?

El tiempo, que parecía haberse detenido, volvió a avanzar.

Comenzando por la sonrisa amplia de Tiona y el estado nervioso de Lefiya, las chicas estallaron en alboroto.

—¡¿L-La Familia Loki?! ¡Y además, Ais-san!

—Sí... ¿buenas noches?

—¡B-Buenas noches!!

Mientras Ais inclinaba la cabeza a modo de saludo, el chico de cabello blanco también hizo una reverencia enérgica.

Su actitud apresurada confirmó las sospechas. Se trataba de Bell Cranel, el aventurero de la Familia Hestia, que recientemente había logrado un gran éxito en el Juego de Guerra.

Al levantar la cabeza, Bell miró a su alrededor, a Ais y a las demás miembros de la Familia Loki, con una expresión aún confundida.

—¿P-Por qué están todas aquí tan tarde...?

—Oh, eh, nosotras, uh, estamos participando en un ritual famoso del Lejano Oriente... sí, una prueba de valor.

—¿P-Prueba de valor...?

Aunque Bell parecía desconcertado por la evasiva respuesta de Tione —quien intentaba ocultar la existencia de la segunda entrada—, pareció aceptarla por el momento.

—¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

—Eh...

Justo cuando Tione devolvió la pregunta, Bell se congeló de repente, su cuerpo se volvió rígido.

Al ver su reacción, Ais frunció el ceño, confundida, mientras Tiona comenzaba a olfatear el aire.

—Oye, ¿Argonauta-kun? ¿Estás usando algun perfume o algo parecido? Hueles un poco dulce...

Además de ella, las chicas beastman comenzaron a olfatear insistentemente.

Siguiendo su ejemplo, Ais también olfateó, y en efecto, notó un aroma débil y desconocido que emanaba de Bell. Era una fragancia completamente fuera de lugar para un chico, especialmente uno tan inocente como él... más bien, le pareció un aroma algo lascivo y obsceno.

—¡E-Esto, no, eh, verán...!

Bell, sudando considerablemente, tartamudeaba al hablar.

Incapaz de responder a la pregunta de Tiona, comenzó a desviar la mirada nerviosamente de un lado a otro.

—Este olor... lo recuerdo.

Aki, una catman, frunció el ceño como si algo se le hubiera atascado en la garganta.

Incluso antes de que pudiera decir algo, Filvis, que había permanecido en silencio hasta entonces, entrecerró los ojos hacia él y murmuró.

—Es almizcle, ¿cierto...?

Los hombros del chico se estremecieron violentamente.

Filvis lo miró con una frialdad cortante como el hielo.

—Almizcle... eso, bueno, ya saben...

—Sí... se usa mucho en el distrito rojo.

La sanadora Line, sorprendida, se sonrojó, mientras Aki asentía con una expresión sutil.

El distrito rojo.

En el instante en que esa palabra se hizo sonido, todas las chicas presentes parecieron quedarse congeladas en el tiempo.

¿Huh...?

Ais era una de ellas.

Mientras sus ojos dorados comenzaban a perder el enfoque poco a poco, el sudor del chico ya había alcanzado su punto máximo.

El distrito rojo... ¿Un burdel?

En el instante en que la confundida Ais asoció esas palabras en su mente, Lefiya estalló.

—¡I-I-I-Impuro~~~~~~~~~~~~~~!

Su rostro se tornó carmesí mientras gritaba.

—¡¿El distrito rojo!? ¡¿Volviendo de un burdel!? ¡Hace solo un momento tú... tú... estabas haciendo ese tipo de cosas con mujeres, e-e-en-tonces, él hizo eso, y aquello, aaaaaaaaaaaaah...!

—¡¡N-No es eso!! ¡Hay un buen motivo para esto!

—¡¿Qué quieres decir con que no es eso!? ¡¡Mira bien, esa linterna mágica que llevas, ¿no es una linterna oriental?! ¡¡No hay duda, vienes de un burdel!!

Lefiya lo señaló perdiendo totalmente la compostura.

En medio de semejante caos, Bell intentaba desesperadamente justificarse.

Una acalorada discusión estalló frente a Ais y las demás, quienes de forma instintiva se taparon los oídos.

—¡P-Por favor, te lo ruego, escúchame, Lefiya-san!

—¡No, noooooooooooo! ¡No digas mi nombre, eres tan impuro!

—¡Ugh!

—¡Fui tan estúpida por pensar que tal vez eras un poco genial después de ver el Juego de Guerra! ¡Empezaba a respetarte un poco, pero estaba equivocada! ¡¡Eres una persona despreciable!!

—¡Ugh!?

—¡Un mujeriego, un pervertido, un conejo eternamente caliente!

Estaba hecho un desastre.

Con cada acusación de Lefiya, Bell se doblaba como si recibiera un golpe directo en el estómago con la magia artillera de ella. Lefiya, que respiraba agitadamente desde los hombros, también había perdido la compostura, con lágrimas acumulándose en sus ojos.

—No te acerques demasiado, Lefiya. Te mancillará.

Filvis protegió a Lefiya con su espalda, manteniéndola alejada de Bell.

Los ojos con los que miraba al chico ahora destilaban desprecio, como si contemplaran algo repugnante. A pesar de ser una elfo famosa por su extraordinaria belleza, sus palabras despiadadas hicieron que Bell terminara escupiendo sangre con dolor.

—¡Gah!

Aunque no eran tan quisquillosas como Lefiya y las suyas, las chicas de la Familia Loki también comenzaban a alterarse. Algunas se sonrojaban, otras se burlaban, y otras simplemente estaban atónitas.

Y en cuanto a Ais… permanecía en silencio.

A simple vista, su expresión parecía tan carente de emociones como de costumbre, pero en sus ojos dorados se arremolinaba el desconcierto.

En contraste con ella, que permanecía inmóvil como una escultura de hielo congelada, la pequeña Ais dentro de sí misma se cubría el rostro encendido con ambas manos. Gritaba horrorizada mientras se revolcaba por el suelo de forma dramática.

Un burdel… un lugar donde… la gente hace cosas… con mujeres…

Su conocimiento al respecto era limitado, pero sabía lo que era un burdel.

Ais no podía evitar sentirse distante del chico al que le había enseñado tantas cosas (entre ellas, a luchar).

Era como presenciar un lado inesperado de un chico del vecindario… no, era más como si un conejito que ella misma había estado cuidando se hubiese marchado hacia lugares que ella no conocía.

—Incluso Argonauta-kun sigue siendo un chico, después de todo. Hmm… no lo entiendo muy bien, pero quizás es un poco decepcionante.

—¡No es eso, Tiona-san! ¡Yo no he hecho nada…!

—¡P-Pero, está bien! ¡Las guerreras amazonas también somos así! ¡No hay nada de qué avergonzarse! ¡Probablemente!

—¡¿Espera…!?

—También estás en lo tuyo, ¿eh?

—¡Tione-san, que no es eso!

Entre todas las chicas, las reacciones de Tiona y Tione, las guerreras amazonas, seguían siendo las mismas de siempre.

Ais observaba a Bell, que gemía y sufría mientras se sujetaba la cabeza.

...Mi corazón se siente inquieto.

El corazón de Ais se negaba a calmarse. Se preguntaba si estaba alterada.

En ese momento, Bell notó su mirada y se giró hacia ella.

—Ah…

—¡…!

Ais, que se encontró con su mirada directamente, se sintió inexplicablemente nerviosa y apartó la vista por puro instinto.

¡¡BAM!!

Bell recibió el golpe más fuerte del día.

Al ver la expresión en el rostro del chico —como si el mundo se le hubiese venido abajo—, Lefiya, Tiona y las demás titubearon por un instante.

—Ah… Vamos hacia la Calle Principal, pero si no te molesta, ¿quieres venir con nosotras?

—Sí…

Tione, dudando apenas un poco, le extendió la invitación al devastado Bell. El chico de cabello blanco apenas pudo responder y asintió con un leve movimiento de cabeza.

Y así, con la adición de un niño perdido, Ais y las demás reanudaron su camino.

—¡Estoy realmente decepcionada! ¡Qué deshonra…!

—Lefiya, ¿por qué estás enojada solo con Argonauta-kun? Normalmente, cuando escuchas historias de otras personas, acanas poniendote toda roja.

—¡P-Pero es porque…! ¡Es un rival digno…! ¡No porque… después de volverse un poco famoso tras el Juego de Guerra, haya empezado a entregarse a ese tipo de vida nocturna de inmediato! ¡Sigue siendo un plebeyo! ¡Habiendo recibido enseñanzas de Ais-san, no, como aventurero, debería aspirar a ser mejor…!

Aún sonrojada, Lefiya era la única que seguía indignada. Gracias a ella, el alboroto no se calmaba y aún persistía una atmósfera incómoda entre el grupo.

La causa podía ser tanto el chico, que tenía la cabeza gacha mientras emitía un aura como si el mundo se le hubiese acabado, como la distancia inusual de la Princesa de la Espada, claramente diferente a su comportamiento habitual.

Naturalmente, existía una brecha incómoda entre Bell y las chicas que lo acompañaban.

—Eh, entonces, hablando del distrito rojo... ¿qué hay con eso dentro de la Familia Loki? ¿Hay miembros hombres que... uhm... usan los burdeles?

—Si te vas a sonrojar tanto, mejor ni lo menciones, Line... Bueno, Raúl ha pasado por ahí alguna vez.

—¿Eh?

—Parece que se enredó con una mujer problemática en ese lugar. ¿Recuerdas cuando malversó un poco de las ganancias de la expedición? Fue para mantenerla.

—Raúl-san...

—Con su personalidad, parece que no hizo más que tomarse de la mano con ella... No sé si fue para cambiar o algo así, pero ojalá no hubiese ido a un burdel.

Con un suspiro entremezclado, Aki respondió a Line, quien desesperadamente intentaba cambiar de tema.

—Los hombres son...

La conversación de Aki impregnó el ambiente del grupo con ese tipo de sentimiento.

—¡Hmm, vamos a animar un poco esto! ¡Sí, sigamos con nuestras historias de amor!

Sintiendo el ambiente tenso de sus compañeras, Tiona alzó la voz algo forzadamente.

—¿Historias de amor?

—¡Sí, sí! ¡Hace un momento todas estábamos hablando de quién nos interesa!

Tiona sonrió inocentemente mientras miraba hacia arriba, justo a Bell, que alzó la cabeza lentamente.

—Eh, eso...

Al oír sobre historias de amor con el sexo opuesto, Bell se puso nervioso e incapaz de encontrar una respuesta, desvió la mirada.

—¡Era el turno de Ais! ¡¿Verdad?!

—¡...!

Al decir eso, Tiona abrazó a Ais por detrás, y Bell se quedó pasmado.

Su comportamiento se volvió inmediatamente sospechoso; empezó a espiar el perfil lateral de la chica de cabello dorado, luciendo inquieto.

Otros miembros, al recordar lo sucedido, dirigieron también su atención hacia Ais.

—¡Oye, Ais! ¿Hay alguien que te interese o algo así?

—Yo, bueno...

Con la insistencia de Tiona, que se aferraba a su espalda, la mirada de Ais vagó por el entorno, aún con aspecto preocupado.

Después de un instante, echando un breve vistazo al chico que la observaba, abrió la boca lentamente.

—Yo... no tengo a nadie que me interese... pero...

—¿Pero...?

—...Las personas que andan teniendo encuentros con otras mujeres... supongo que no me gustan.

¡¡PUÑALADA!!

Un sonido terrible resonó, como si algo hubiera sido apuñalado, proveniente principalmente de la dirección del chico que se llevaba la mano al pecho.

—La gente que va al distrito rojo...

—¡¡Uff!!

—La gente que huele a almizcle y cosas así...

—¡¿Eh?!

—...No me gustan.

—¡¿Qué?!

Murmurando en voz baja mientras evitaba la mirada de Bell, las palabras de Ais lo impactaron como un puñetazo al estómago, haciendo que el chico se encorvara hacia atrás. Su reacción superó con creces la exhibida anteriormente con Lefiya.

—¡S-Sí, claro, Ais-san! ¡La gente que se involucra en la vida nocturna es absolutamente inaceptable!

—...Sí.

Fue Lefiya quien apoyó con todas sus fuerzas las palabras de Ais.

Acercándose a ella con una sonrisa, su kouhai parecía encantada. Ais asintió levemente, con sus cabellos dorados ondeando al ritmo del gesto.

¡Ais-san lo está acusando directamente...!

¡Esto es inusual!

¡Debe odiar de verdad a quienes tienen encuentros con otras mujeres!

Por otro lado, las demás integrantes del grupo también se animaron, inclinándose unas hacia otras para intercambiar susurros.

Mientras Tione y Aki esbozaban sonrisas irónicas, no podían evitar sentirse desconcertadas por la reacción inesperada de Ais, quien se suponía era indiferente a todo lo que no tuviera que ver con volverse más fuerte. Filvis, en cambio, mantenía una actitud distante, con los ojos cerrados.

—U-Ugh...

Y luego estaba Bell.

Apoyado pesadamente contra la pared de la calle, como si se hundiera en ella, parecía al borde de la muerte.

Su cuerpo estaba sumido en una sombra profunda; daba la impresión de que su alma estaba a punto de abandonar este mundo.

—Hmm...

Observando alternativamente a Bell, que se aferraba a la pared, y a Ais, que lucía cabizbaja y solitaria, Tiona tomó una decisión.

Separándose de la espalda de Ais como si se hubiera armado de valor, se apresuró hacia el chico que estaba un poco rezagado del grupo.

—Oye, ¿Argonauta-kun?

—Sí...

—¿De verdad no anduviste jugueteando en el distrito rojo?

Cuando le preguntó por la razón de su desánimo, Bell se irguió de golpe con un fuerte estruendo.

—¡¡No lo hice!! ¡¡Juro que no lo hice!! ¡¡No hay forma de que pudiera!! ¡¡De verdad, no hice nada!!

—¿Lo juras por el nombre de tu diosa?

—¡¡Lo juro por el nombre de Kami-sama!!

Tiona cruzó los brazos mientras observaba a Bell, quien cerró los ojos y negó con la cabeza.

Estaba jurando por el nombre de su diosa patrona. Era poco probable que estuviera mintiendo.

—Entonces, ¿por qué fuiste al distrito rojo? Estuviste allí, ¿cierto?

—Una persona que acaba de unirse a mi familia fue sola al distrito rojo... Yo, Welf y los demás estábamos preocupados, así que la seguimos... Me quedé con los otros miembros, pero... me separé mientras la vigilábamos.

—¿Y entonces, qué pasa con ese olor a almizcle?

—E-Es que... me secuestraron unas cortesanas amazonas...

—¿Eh?

Los ojos de Tiona se abrieron de par en par por la sorpresa.

—¿Quieres decir que te llevaron por la fuerza a un burdel... o algo así?

—...Sí.

—¿Estás bien? ¿No te comieron?

Tiona, siendo ella misma un caso peculiar, lo decía en serio. Las amazonas eran, por naturaleza, codiciosas y voraces con el sexo opuesto. No podían evitar relamerse ante los hombres que consideraban fuertes o atractivos. Incluso su hermana Tione, aunque se limitaba solo al Capitán Finn, lanzaba ataques feroces.

Mientras la luz desaparecía de los ojos de Bell, Tiona empezó a preocuparse de verdad por su estado.

—E-Esta bien, pero...

—¿P-Pero?

—¡...Las mujeres dan miedo, las mujeres dan miedo, las mujeres dan miedo, las amazonas dan miedo, las amazonas dan miedo! ¡¡Las ranas dan miedo...!!

Tal vez al recordar la pesadilla que fue aquella carrera mortal para escapar, Bell comenzó a temblar incontrolablemente.

Al ver su comportamiento anormal, Tiona instintivamente dio un paso atrás y se cubrió la cara con una mano.

Parecía que sus compañeras amazonas le habían dejado un trauma emocional.

Al mismo tiempo, Tiona decidió creer en lo que el chico estaba diciendo.

—Sí, lo entiendo. Te creo, Argonauta-kun.

—¿Eh?

—Puede que sea una tonta, pero sé reconocer cuando alguien no está mintiendo.

Agregando en su mente que no sería capaz de soportar presenciar algo como eso, Tiona le sonrió al confundido Bell.

—Déjamelo a mí. ¡Voy a aclarar este malentendido con Ais y las demás!

—¡T-Tiona-san...!

—Jeje. ¡Solo espera un poco!

Sintiendo orgullo, Tiona retomó el paso con energía mientras el chico derramaba lágrimas genuinas.

Se sentía agradecida y feliz por el agradecimiento de Bell. Y al admitirlo para sí misma, Tiona sonrió, satisfecha.

Tiona quería a esa chica, a Ais.

Aunque su relación había sido breve, también le agradaba Bell.

No quería ver a sus dos personas favoritas sintiéndose incómodas entre ellas. Por eso, no pudo evitar intervenir.

—¡Ais! ¡Argonauta-kun no estuvo jugueteando en el distrito rojo!

—¿...Eh?

—¡Parece que hay más detrás de todo esto!

Tiona se acercó primero a Ais con esta revelación.

Ais, que fue abrazada nuevamente por la espalda, parpadeó sorprendida.

Entonces, la chica amazona comenzó a explicarle.

—¿...Fue arrastrado por las amazonas... y luego perseguido?

—Ya sabes, esas cortesanas de combate de la Familia Ishtar, las Berbera. Como Argonauta-kun se hizo famoso tras el Juego de Guerra, probablemente se convirtió en un blanco.

Mientras escuchaba la explicación de Tiona, Ais guardó silencio, sumida en sus pensamientos.

Al voltear, notó a Bell al fondo del grupo, con la expresión de un acusado esperando sentencia.

—Tiona, yo...

—¡Sí, ve!

Pidiéndole perdón en silencio, Ais redujo el paso.

Mientras los demás miembros del grupo la pasaban, Ais se desplazó discretamente hacia la parte trasera.

—A-Ais-san...

—...

Ais se colocó justo a su lado, haciendo que Bell se pusiera nervioso.

Ais, que no era buena con las palabras, estaba luchando para decidir qué decir o cómo empezar.

Después de unos momentos de vacilación, con la mirada moviéndose de un lado a otro, finalmente reunió el valor y habló.

—Escuché lo que dijo Tiona... ¿es cierto?

—¡S-Sí!

Los ojos dorados de Ais se clavaron con intensidad en los profundos ojos carmesí de Bell, que se mantenían firmes.

Al igual que Tiona, Ais también sentía que Bell no estaba mintiendo.

La inquietud en su corazón desapareció, reemplazada por una ola de alivio que la invadió mientras se detenía y observaba a Bell.

Pero inmediatamente después, sintió que la culpa crecía dentro de ella.

—Um, sobre eso...

—¿Hmm?

—Lo siento.

Habiendo malinterpretado la situación, se disculpó.

Ais bajó la mirada, sus pestañas parpadeando con nerviosismo.

Por alguna razón, se sintió abrumada por un fuerte impacto y estaba avergonzada de no haberlo escuchado bien.

Bell, con los ojos muy abiertos, agitó las manos frenéticamente.

—¡N-No! Quiero decir, es comprensible si me malinterpretaste, o más bien, ¡en realidad me hace feliz que me creas! ...Así que, um... por favor, no te preocupes por eso.

—...Gracias.

A pesar de que todavía se sentía culpable, Ais entrecerró los ojos al notar la consideración del chico hacia ella incluso en un momento así.

Al ver su débil sonrisa, Bell se sonrojó sin querer.

—¿Te ocurrió algo terrible?

—S-Sí, estoy bien... a duras penas.

—Ya veo...

—Uhm... ¿eh?

La mano de Ais acarició su cabello blanco.

Avergonzado, Bell parpadeó varias veces y se removió inquieto, pero Ais no dejó de acariciarlo.

Era eso.

Se sentía como... la sensación de que el conejito que se había escapado regresaba a casa.

Mientras la pequeña Ais, en lo más profundo de su corazón, frotaba la mejilla contra aquella suave y blanca pelusa, sus mejillas florecieron con una sonrisa.

Y juntos, Ais y Bell suspiraron aliviados y se sonrieron mutuamente.

—M-Mmm...

Por otro lado, fue Lefiya quien dejó escapar un sonido incómodo al observarlos.

Incluso ahora, mientras Tiona explicaba y despejaba malentendidos entre los miembros, no podía liberarse del remordimiento que sentía.

Dije algo horrible, así que también debería disculparme... pero tampoco es como si pudieran culparme por malinterpretarlo, y aun así, fue totalmente culpa mía por no escuchar... ugh, ¡¡qué frustrante!!

Lefiya, quien aún no podía ser honesta consigo misma debido a los diversos sentimientos que tenía hacia el chico, dio un valiente paso al frente hacia Bell y los demás para disculparse.

Filvis, observando a su compañera elfo disculparse y reconocer su error, sonrió en silencio para sí misma.

Sin borrar esa sonrisa, cerró los ojos y siguió a Lefiya. También era su turno de disculparse por su rudeza.

—¡U-Um, lo siento!

—Ah, Lefiya-san...

—Bueno, eh, antes...

Interrumpiendo su conversación con Ais, Bell se giró hacia ella.

Incapaz de sostenerle la mirada y tropezando con sus propias palabras, Lefiya trató de disculparse con sinceridad.

En ese momento.

*CLINK*

Algo cayó del bolso de Bell y rodó sobre los adoquines.

—¿...Eh? ¿Qué es esto...?

Era un frasco transparente del tamaño de una pieza de ajedrez, lleno de un líquido rojo.

Lefiya, inclinando la cabeza mientras pensaba que podría tratarse de alguna herramienta o ítem desconocido, estiró la mano para recogerlo.

Pero justo antes de que pudiera tocarlo, la mano de Bell se adelantó y lo arrebató rápidamente.

—¡E-Eso es, eh... bueno... ajajaja...!

Mientras Lefiya se congelaba en el lugar, Bell escondió el frasco en sus manos, forzando una risa incómoda.

Claramente estaba tratando de ocultar algo. Sin embargo, Bell era pésimo mintiendo.

Era muy sospechoso.

Las cejas de Lefiya se alzaron al instante.

—Oye, ¿qué fue eso que acabas de esconder?

—¡N-No, esto es...! ¡No es mío! O sea, solo lo estoy guardando para alguien, o, bueno, ¡realmente no tengo la culpa de nada...!

Bell tartamudeaba mientras sudaba profusamente, lo que solo alimentaba las sospechas de Lefiya.

Justo cuando ella estaba a punto de presionarlo para obtener más detalles, Filvis murmuró suavemente a su lado.

—Un afrodisíaco...

En un instante, el tiempo pareció detenerse.

Ais, Lefiya, Tiona y las demás, que hasta hacía un momento sonreían, observaban todo el asunto.

Un silencio cortante atravesó la calle tenuemente iluminada, y una sola gota de sudor resbaló por la pálida mejilla del chico.

Tras el incidente del almizcle, Filvis, con la mirada helada, lanzó otra bomba.

—¡¿Huhhh!?

Lefiya estalló otra vez.

—¡¿Un afrodisíaco!? ¡¿Por qué tienes algo así!? ¡¿No se suponía que todo era un malentendido!?

—¡No es eso, no es eso, no es eso!? Bueno, no es diferente, pero tampoco está bien así... ¡¿entiendes!?

¡¡No es lo que parece, no es lo que parece, no es lo que parece!! Bueno, no es que sea tan diferente, ¡¡pero no es lo que piensan!!

—¡¿Por qué dices algo tan incomprensible!? ¡¡Déjame verlo un momento!!

—¡E-Espera, Espera, Lefiya-san!

En medio del caos y la confusión, Bell gritó tratando de explicarse, mientras Lefiya intentaba arrebatarle el frasco.

Frente a una Ais desconcertada, sus manos forcejearon con fuerza—y entonces, se resbaló.

—¡Oh!

Con un sonido casi cómico, el recipiente se deslizó de la mano de Bell.

El frasco giró sobre la cabeza de la chica y, por el impulso, la tapa se desprendió, esparciendo su contenido como si fuera obra del destino.

En el siguiente instante, *¡chap!* La cabeza de Lefiya quedó empapada con el afrodisíaco.

—Ah...

Bell se puso pálido. Ais se quedó sin palabras. Filvis se congeló.

Tiona y las demás también se quedaron mirando con la boca entreabierta.

—...

Las manos de Lefiya, que habían estado tratando de agarrar el frasco, quedaron colgando sin fuerza.

El hermoso cabello de la chica, su piel de aspecto suave, todo quedó manchado por el líquido rojo.

Pronto, comenzó a flotar un aroma peculiar, el mismo que impregna el distrito del placer.

Ciertamente, no era un olor que una chica delicada o una elfo pura debiera emitir.

Los ojos de Lefiya perdieron toda luz, envueltos en una oscuridad sin fin.

—Ah, ahh...

La temblorosa chica elfo habia alcanzado hoy su punto máximo de explosión.

—¡¡Túuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!

—¡¡P-Perdóóóóóóóóóóóóóóóóóón!!

Mientras Lefiya rugía de furia, Bell salió disparado sin pensarlo dos veces.

Recogió el frasco de afrodisíaco del suelo y corrió como un conejo en fuga. La elfo que lo perseguía fue tras él a una velocidad increíble.

—¡L-Lefiya!

—¡¿Argonauta-kun!?

Los gritos de Ais y Tiona no lograron alcanzarlos. Dejando atrás a una Tione que hacía una mueca, junto con Filvis, Aki y los demás, un viento intenso barrió el lugar mientras ambos desaparecían en la oscuridad de la calle laberíntica.

× × ×

Tras perder de vista a la furiosa Lefiya, Ais y los demás abandonaron sus planes de reunirse con Loki y el resto.

Desesperadamente, buscaron el paradero de la chica y el chico.

El hallazgo llegó a la mañana siguiente, al amanecer.

Encontraron a la elfo, que se había quedado dormida tras llorar de tristeza y frustración por no poder atrapar al conejo, y la acogieron sana y salva.

—¿Qué demonios pasó...?

Esas fueron las palabras que Loki pronunció al ver a Lefiya sollozando inconsolablemente en los brazos de Riveria.

Incapaces de confesar por el bien del honor de la chica, Ais, Tiona y las demás no pudieron hacer más que desviar la mirada con incomodidad.

Incluso mientras la vice-capitana alto elfo acariciaba suavemente el cabello de Lefiya, los suspiros de la joven no cesaban.

Ese día, al retirarse de la Calle Dédalo, la Familia Loki dejó una profunda cicatriz en una joven muchacha.

× × ×

—L-Lo logré… escapé… lo siento mucho, Lefiya-san…

Mientras tanto, arrastrando su cuerpo maltrecho, otro aventurero abandonaba solo la Calle Dédalo.

Después de pasar toda la noche corriendo y finalmente escapar de la laberíntica calle, el chico saboreó su vida bajo el deslumbrante sol de la mañana.

Sin embargo, el chico no lo sabía.

No sabía que, poco después, sería visto por su preocupada diosa al regresar a casa por la mañana.

No sabía que el aroma a almizcle que emanaba de su cuerpo y el frasco “usado” del afrodisíaco —que se había derramado y por tanto solo quedaba la mitad— serían el último clavo en su ataúd, mientras era observado con desprecio.

No sabía que sería obligado a arrodillarse durante horas mientras soportaba una severa reprimenda.

× × ×

¿Por qué tenía ese afrodisíaco conmigo?

En los días que siguieron, el chico visitaría a la inquieta Ais y a la desconsolada Lefiya, ofreciendo una explicación completa de la situación mientras se inclinaba profundamente con todas sus fuerzas.

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DRESSING THE FUTURE

  • DanMachi MANGA - Sword Oratoria, Vol. 27

  • Imagen EXTRA

  • Ais Wallenstein

--Limpieza--

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DanMachi, Vol. 09 SS

LA PRINCESA DE LA ESPADA vs LA CHICA DE CIUDAD




—Ah...
—¿...?
Al levantar la cabeza tras oír una voz frente a ella, Ais se encontró con una chica de cabello gris claro.
Era pasado el mediodía de un día cualquiera. Había escuchado que se había inaugurado una nueva tienda de Jagamarukun y se encontraba recorriendo la ciudad para comprobarlo por sí misma.
La chica, cuyos ojos eran del mismo tono que su cabello, los abrió con sorpresa. Ais inclinó la cabeza, intentando recordar quién era, hasta que finalmente la reconoció.
Era una de las camareras de la taberna "La Anfitriona de la Fertilidad", que la Familia Loki solía frecuentar. Si no se equivocaba, se llamaba Syr. Tardó un poco en identificarla porque llevaba un sombrero de paja, un vestido blanco puro y cargaba una gran cesta. Parecía volver de algún encargo, y ahora sonreía al encontrarse con una clienta habitual.
—Hola, "Princesa de la Espada"-sama. ¿Estás dando un paseo?
—Hola... mmm... sí, lo estaba.
Incapaz de admitir directamente que estaba buscando la nueva tienda de Jagamarukun, Ais se sonrojó ligeramente.
Mientras ambas bellezas, vestidas de manera informal, se saludaban, los ojos de Syr brillaron con picardía.
—Ahora que lo pienso, ya le diste una almohada de regazo a Bell-san, ¿cierto?
—¿¡...!?
Ais se quedó helada.
(¿¡Cómo es que lo sabe!?)
Mientras trataba de recordar si lo había mencionado en la taberna por accidente, Syr prosiguió, también sonrojándose.
—La verdad es que... Bell-san ya me dio una almohada de regazo a mí.
—¿¡...!?
Ais se sorprendió por segunda vez.
(Eh, Espera... ¿ella dijo que él se lo dio?)
La confusión de Ais crecía. Y como si fuera poco, Syr se abrazó a sí misma, visiblemente avergonzada.
—Y además, Bell-san fue tan intenso y apasionado al darme esa almohada de regazo...
—¿¡!? ¿¡!? ¿¡!?
(¿¡Intenso!? ¿¡Apasionado!? ¿¡Había una forma de dar una almohada de regazo así!?)
Ais estaba completamente confundida.
La chica, con aspecto de bruja, había exagerado todo, pero Ais no tenía forma de saberlo.
Se quedó paralizada, con los ojos muy abiertos y,  mareada, su tez comenzó a cambiar de color.

—Oye, el rostro de la "Princesa de la Espada" está cambiando de rojo a azul y viceversa...
—Vaya... la están arrinconando...
—La amable chica de ciudad, Syr-chan... ¿quién demonios es en realidad?
Ciudadanos, aventureros y hasta dioses observaban con atención a la aventurera de Primera Clase y a la camarera de la taberna. Todos contenían la respiración, mirando con asombro y cierta inquietud aquella escena surrealista.


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DanMachi - Sword Oratoria, Vol.03 SS

EL RESULTADO DE UN ENCUENTRO SECRETO








En el hogar de la Familia Loki, la oficina. El capitán Finn y la vicecapitana Riveria Ljos Alf hablaban mientras Finn trabajaba entre una pila de documentos.

—La Familia entera se ha alborotado gracias a Ais.

—Dije que era algo bueno que la moral haya subido, pero...

Riveria suspiró, lo que provocó que Finn le sonriera con ironía.
Todos se habían visto afectados por la derrota en solitario de un Monstruo Rex por parte de Ais, y a pesar de que aún faltaban días para la próxima expedición, muchos miembros, incluidas Tione y Tiona, estaban ocupados entrenando.

—Bueno, entiendo cómo se sienten Tiona y los demás... También me gustaría mover el cuerpo, si me lo permitieran.

Finn tomó una taza humeante y la llevó a los labios. Le lanzó a Riveria una mirada significativa, insinuando que quería entrenar igual que los demás miembros.

—¿Qué tal, Riveria? ¿Quieres un combate de práctica después de tanto tiempo?

—¿...con una maga como yo? Deberías preguntarle a Gareth.

—Aparentemente Gareth ya tenía un compromiso con Bete. Me rechazó hace un rato.

Mientras se encogía de hombros, Riveria, que había estado revisando documentos, suspiró. Luego cerró los ojos y sonrió.

—Estoy libre esta noche.

—Bien. Deja tu puerta abierta. Te visitaré esta noche.

Ambos rieron suavemente al dejar ver su deseo de entrenar como los demás.



× × ×


—Estoy libre esta noche...

—Bien. Deja tu puerta... Te visitaré esta noche...

Justo cuando iban a entregar un informe, Lefiya y algunas otras miembros de menor rango se pusieron rojas al escuchar la conversación desde dentro de la habitación.

—¿¡El capitán y Riveria-sama...!?

—Bueno, siempre están juntos... ¿no?

—¡Los rumores de que están saliendo deben de ser ciertos!

—¡Oye, Line, estas alzando mucho la voz!

Reunidas en círculo, las chicas de distintas razas dejaron volar su imaginación. Por la sorpresa y la emoción, no notaron la presencia de alguien hasta que fue demasiado tarde.

—¿...qué fue eso justo ahora?

—¿¡T-Tione-san!?

Justo al lado de las chicas estaba Tione, con la mirada completamente apagada. Mientras temblaban, Lefiya intentó decirle que debía de haber sido un malentendido, pero sus palabras no la alcanzaron.

Esa noche, alguien irrumpiría en un encuentro secreto bajo el nombre de entrenamiento.

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DanMachi, Vol. 4 SS

AIS, LA VENDEDORA GUERRERA




—Hola… quisiera un Jagamarukun, por favor.

En la Calle Principal del Norte, en el puesto de Jagamarukun.

Hestia frunció el ceño al ver a la chica de cabellos y ojos dorados, Ais, parada frente a ella.

(¿Cuántas veces ha venido ya?)

Se quejó mentalmente Hestia.

Desde aquella vez que visitó el puesto junto a Bell durante su entrenamiento, Ais parecía aparecer con frecuencia para comprar Jagamarukun.

—Bienvenida. ¿Qué vas a pedir ahora?

—Uno con sabor a Crema de Azuki, por favor.

Ais respondió educadamente, a pesar de la hostilidad con la que Hestia le había hablado.

(Vaya, sí que sabes elegir.)

Pensó Hestia mientras le entregaba uno recién hecho, el favorito entre los entendidos.

Ais abrió su pequeña boca y empezó a comer de inmediato. Su aspecto, bello pero encantador, comenzó a atraer las miradas de los semihumanos que se encontraban cerca.

(Esto es tan injusto...)

Pensó Hestia, mordiéndose los labios con frustración.

—¡H-Hestia-chan, es un desastre, un desastre!

Una voz casi como un grito llegó hasta sus oídos.

Al girarse, vio que su compañera, que había estado ausente, regresaba apresurada.

Al preguntarle qué había pasado…

—¡Parece que en el puesto del este malinterpretaron una orden y cocinaron una cantidad enorme de Jagamarukun por error! ¡Si no vendemos mil aquí, vamos a quedar en números rojos!

—¿¡Q-Qué has dicho!?

Con un grito de desesperación, Hestia vio cómo el carrito cargado con Jagamarukun extra llegaba hasta el puesto.

Tras unos segundos de silencio, se giró hacia Ais, que la miraba confundida.

—¡Wallen… loQueSea, tienes que ayudarnos!


× × ×


—…Gracias por su compra.

—¡Dame diez, no, veinte Jagamarukun!

—¡Aquí, quiero cincuenta!

—¿¡Este es el puesto donde Ais-tan está repartiendo Jagamarukun!?

—¡Ais-tan, regálame una sonrisa!

Una larga fila comenzó a formarse frente al puesto.

Parece que, al enterarse de que Ais estaba trabajando como vendedora, no solo los semihumanos, sino también dioses masculinos llegaron de todos los rincones de la ciudad.

(¿Qué es este sentimiento de derrota?)

Pensó Hestia, abatida, aunque había decidido centrarse en las ganancias en lugar de la fama.

—¡Esa chica es muy buena! ¿Por qué no la contratamos?

—¡¡No, Obachan, por favor, no!!

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[SS] DanMachi - 5° Aniversario - Ais

CINCO AÑOS DESPUÉS ~Lado de Ais~




Esto era un sueño.

Ais lo comprendió al instante.

Una Ais un poco más adulta estaba en un viaje junto a Riveria.

Se encontraban en algún lugar fuera de Orario. Subieron colinas, admiraron las vastas y hermosas llanuras, y se dirigieron hacia un pueblo con un molino de viento que se veía a lo lejos. El cielo estaba despejado, apacible y sereno.

Cuando Riveria entrecerró los ojos a su lado, los labios de Ais se curvaron en una sonrisa, y ambas rieron como una verdadera madre y su hija.

Era un sueño dichoso.


Esto era un sueño.

Ais lo comprendió al instante.

Una Ais algo más crecida, Tiona, Tione y Lefiya charlaban alegremente en la terraza de un café. Tiona reía como siempre, Tione juraba que este año por fin viviría junto al hombre que amaba, y una Lefiya más madura se llevaba elegantemente una taza de té a los labios.

Ais las observaba con una expresión mucho más suave de lo habitual.

Era un sueño cálido.


Esto era un sueño.

Ais lo comprendió al instante.

Ais y los demás yacían colapsados en el suelo, cubiertos de heridas. Estaban inmóviles y sangraban en lo profundo del Calabozo.

Finn, Riveria, Gareth, Tiona, Tione, Bete, Lefiya… toda la Familia.

Habían sucumbido ante el oscuro Calabozo que rezumaba mala voluntad, consumieron toda su fuerza y fueron aniquilados.

Los párpados cerrados de Ais jamás volvieron a abrirse.

Era un sueño triste.


Esto era un sueño.

Ais lo comprendió al instante. Después de todo, era imposible.

Habiendo crecido tan hermosa como su madre, Ais se había convertido en una reina.

Se encontraba en una aldea de Espíritus, con un manantial ferviente oculto en lo profundo de un bosque remoto.

Alabada por los Espíritus que flotaban en el aire o se sumergían en el agua, Ais se sentaba en un trono como una muñeca. Llevaba una tela blanca envuelta alrededor de su cuerpo y una diadema hecha de hojas y enredaderas.

Con un grito, alzó su bastón —que emitía una extraña luz— y jugó con los encantados Espíritus.

Casi se atragantó con un ataque de tos.

Era un sueño desconcertante.


—¿Esto… es un sueño?

Ais ya no podía estar segura.

Espadas, lanzas, hachas, báculos y escudos…

Estaban clavados en el desierto como si fueran lápidas, rodeándola.

Uno de sus brazos había sido arrancado. Había perdido un ojo. Tenía un agujero atravesándole el cuerpo. Estaba cubierta de sangre.

Entre las armas rotas, ella sola se enfrentaba a “la oscuridad”.

Con su único ojo, lo abrió con fuerza y alzó su espada con tenacidad.

—¡Mi más anhelado deseo, mi más anhelado deseo, mi más anhelado deseo!

Gritó, escupiendo sangre, creó un viento feroz, y su espada plateada resplandeció.

A pesar de ello, "la oscuridad" la engulló con una ola negra, como si exhalara sobre ella.

Ese fue el final.

El sueño terminó ahí.

Desafortunadamente, ese fue el sueño que más fascinó a Ais entre todos.

Como si fuera la realidad que debía alcanzar.

Como si fuera un destino inmutable.


Con el tiempo, mientras los demás sueños se desvanecían, Ais tuvo un último sueño.

Era la espalda de alguien.

Una espalda masculina, cubierta de heridas, de alguien que se erguía frente a Ais, que se hallaba de rodillas.

No sabía por qué, pero entendía el significado de aquella espalda.

Era… su propio Héroe.


× × ×


Ais despertó en silencio.

La luz del sol se filtraba entre los pliegues de las cortinas blancas. El canto de los pájaros llegaba hasta ella. Era de mañana.

—…¿Un sueño?

No recordaba mucho, pero creía haber visto escenas dichosas, tristes y enigmáticas.

Cinco años, diez años… o tal vez incluso veinte años más tarde.

Se preguntó qué le depararía el futuro.

Levantándose de la cama, Ais desenvainó a "Desperate", adoptó una postura de caballero y cerró los ojos.

Finalmente, se vistió con su atuendo habitual, abrió la puerta, y volvió a caminar hacia el futuro.


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[SS] DanMachi - 5° Aniversario - Bell

5 AÑOS DESPUÉS ~Lado de Bell~




—¿Eh? Esto es...

Miré a mi alrededor.

Era una habitación elegante, decorada en tonos blancos. No me resultaba familiar. También noté que llevaba puesto un esmoquin blanco.

Me quedé atónito por un instante, sin embargo...

—¿Bell? ¿Sucede algo?

Al verla a "ella", con un hermoso vestido blanco puro y un ramo de flores brillantes entre las manos, sonreí.

(Ah, claro. Finalmente estoy...)

Sí. Estaba a punto de casarme.

En este mismo día, cinco años después de haberla conocido por primera vez.

*Clang, clang*, repicaban los carillones. 

A través de la ventana se podía ver un cielo azul, y unos pájaros que alzaban vuelo dejaron algunas plumas en el aire. Era como si el mundo entero nos estuviera dando su bendición.

Faltaba poco para que pronunciáramos nuestros votos.

Estaba de pie frente a "ella", en la habitación de la capilla donde aguardábamos.

Un vestido de novia blanco. El velo que cubría su rostro temblaba suavemente.

Cuando sus ojos se entrecerraron tras la fina tela, le devolví la sonrisa.

Dejame decirlo de nuevo: estaba a punto de casarme.

Estaba a punto de casarme con esta hermosa y encantadora "chica" que siempre había anhelado.

Con la chica de cabello y ojos dorados frente a mí...

—¡No lo permitiré!

—¿¡Eh!?

Sin embargo, Kami-sama irrumpió en la habitación de una patada, con una fuerza impresionante, y se presentó ante nosotros.

—¡Bell-kun! ¿¡Por qué están tan felices juntos!?

—¿¡K-Kami-sama!?

Tras superar el sobresalto por su aparición —y casi enloquecer por ello—, abrí los ojos con asombro.

Lo creas o no, ¡Kami-sama también llevaba un vestido de novia igual al de "ella"!

—¿¡Qué es ese atuendo!? ¡Por favor, date cuenta de la situación!

—¿Qué? ¡Obviamente no puedo permitir que sean felices juntos!

—¿¡Eres un demonio!?

Sé que fue irrespetuoso, pero no pude evitar alzar la voz.

Entonces Kami-sama se lanzó sobre "ella", separándonos con un movimiento brusco como si se tratara de una embestida. Además, presionó mi brazo entre sus pechos generosos y se aferró a mí con fuerza. Como un koala.

Al ver la expresión triste de "ella", intenté de inmediato apartarme de Kami-sama, pero...

—¿Vas a ignorarnos y dejarnos solas?

Me detuve al oír sus palabras.

—¿Eh...? ¿Nosotras?

Levanté la cabeza lentamente.

Detrás de la furiosa Hestia-sama, más allá de la puerta abierta, estaban—

—¡Bell-sama! ¡No te dejaré tener favoritas!

—¿No dijiste que me amabas, Bell-kun?

—Ehehe, soy la esposa de Bell-san.

—Para que tengas una relación pura con Syr, me uniré a ti.

—¡N-No me importa ser tu amante, si me dejas estar a tu lado...!

—Eres demasiado blanda. Lo que debes hacer es arrastrarlo a la cama y acostarte con él.

—Oh, soy la primera, ¿verdad?

—¡Argonauta-kun, déjame unirme a ti también!

—¡Ais-san y ahora Tiona-san! ¡Tengo que vigilarlas!

—Ahora podré disfrutar del trasero del chico cuando quiera... gufufunya.

—Quiero buscar mi felicidad contigo, en lugar de seguir mis profecías.

—¿Por qué yo también...?

—¡Bell! ¡Siempre estaremos juntos!

—Quiero ser abrazada por el Humano que amo...

—¡Kyuu!

—¡Te amo, Bell!

—Supongo que no se puede evitar... Siempre estaré contigo.

—¡Gegegegege!

—¡Vamos, Bell-kyun, casémonos!

—Tendremos otra batalla.

Allí estaban Lili, Eina-san, Syr-san, Ryuu-san, Haruhime-san, Aisha-san, una diosa de la belleza de cabello plateado, Tiona-san, una elfa de cabello rubio dorado, Chloe-san, Cassandra-san, Daphne-san, Wiene, Ray-san, Arles-san, Marie-san, Mord-san —quien por alguna razón llevaba un traje de novio—, una mujer con apariencia de rana gigante vestida con un vestido estirado, un Dios del Sol con los ojos inyectados en sangre, y una “heroína” que se destacaba empuñando un hacha de batalla de doble filo manchada de sangre...

× × ×

—¿¡U-Uwaaaaaaaah!?

Me desperté con el sonido de los pájaros cantando.

Estaba congelado, con el torso erguido y todo el cuerpo cubierto de sudor.

—...Un sueño.

No recuerdo mucho, pero sí que me sentí más horrorizado que feliz.

Cinco años, diez, o tal vez hasta veinte años después...

¿Qué me deparará el futuro?

Intenté no pensar en ello mientras me levantaba tambaleándome fuera de la habitación.

Y fingí no haber visto a mi abuelo al final del sueño, sonriéndome mientras levantaba el pulgar.

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